superar la ansiedad
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Es normal que con el ritmo de vida que llevamos actualmente, en el que no hemos terminado de llegar a un determinado lugar cuando ya tenemos tareas pendientes, que la ansiedad aparezca y domine nuestras vidas.

La ansiedad se define como un mecanismo de defensa o adaptativo natural que nos permite estar alertas ante situaciones que parecen amenazantes.

Regularmente, sentir cierta ansiedad ante determinadas situaciones no es completamente malo, porque hace que nuestros mecanismos de defensa y respuesta se activen y tengamos mayor energía y disposición para lograr nuestros objetivos, hace que nos mantengamos concentrados y podamos ser precavidos al enfrentar los retos que se nos presentan.

El problema no es sentir cierta ansiedad, el problema se da cuando la ansiedad se escapa de nuestro control, cuando no la dominamos sino que más bien es ella quien nos domina. Sin embargo, como la mayoría de las cosas en la vida, es un problema que tiene solución, siempre y cuando aprendamos a identificar qué tan grave es la situación y de dónde puede provenir la ansiedad.

No es lo mismo tener una crisis ansiosa, que suele ser momentánea y suele superarse cuando la situación se soluciona, que padecer de un Trastorno de Ansiedad Generalizada, usualmente la diferencia se establece en base a la intensidad y duración de los síntomas. Aunque ambas situaciones tienen solución o tratamiento, primero debemos conocerlas y comprenderlas.

Cuando sentimos ansiedad, sobre todo de forma intensa, es normal que presentemos síntomas como sudoración excesiva, dificultad para respirar, taquicardia o ritmo cardíaco acelerado, temblores en el cuerpo, tensión muscular, fatiga, dolor de cabeza, entumecimiento, enrojecimiento de la piel, y en algunos casos la sensación de que no se está en la realidad, y que lo que se está viviendo es una fantasía.

Todos estos síntomas pueden presentarse, o algunos de ellos, tanto si se tiene una crisis ansiosa como si se padece de un Trastorno de Ansiedad Generalizada, porque la manifestación ansiosa no cambia, sino como explicamos más arriba, la intensidad y la duración de los síntomas.

Probablemente leyendo los síntomas de la ansiedad, te veas reflejado en algunos o muchos de ellos, si éste es el caso, es probable que padezcas de ansiedad.

Para poder superarla primero y principal es sumamente importante identificar que se padece de ella, y a partir de allí identificar la causa, es decir, aquello que puede estar ocasionando la ansiedad.

A veces puede no ser fácil hacerlo por nosotros mismos, por lo que es conveniente hablar con algún familiar o amigo cercano que nos ayude a identificarlo. Ahora bien, si los síntomas son muy intensos, siempre será más recomendable acudir a algún especialista.

Una vez identificada la causa, podremos comenzar a pensar si el problema tiene solución real o no. Si tiene solución, identificar con qué recursos contamos a nuestro alrededor para ello, y si no, nos servirá para poder prepararnos para enfrentar lo que vendrá.

Apelar a técnicas de respiración y relajación también es sumamente importante, ya que nos ayuda a sentirnos más tranquilos y pensar con mayor claridad.

La respiración es muy importante, puesto que cuando se padece de ansiedad o se tiene una crisis ansiosa, la dificultad para respirar hace que nuestro cerebro no se oxigene correctamente, lo que dificulta o compromete nuestra capacidad para concentrarnos y pensar con mayor claridad.

Técnicas de respiración hay muchas, y en internet podemos encontrarlas, sin embargo la mayoría se basan en tomar respiros profundos y prolongados, podemos intentar inhalar por 3 o 5 segundos, sostener la respiración por 3 a 5 segundos más, y por último exhalar el aire durante 3 a 5 segundos igualmente.

De esta forma tu cerebro y todo tu cuerpo se irá oxigenando poco a poco, y además de sentir mayor calma, podrás pensar con mayor claridad.

Hacer algún tipo de ejercicio o actividad física también suele ayudar mucho, pero debe ser algo que realmente disfrutemos. Obligarnos a hacer alguna actividad que no nos genere placer por el simple hecho de creer que podrá ayudarnos, no necesariamente logrará su cometido.

Encuentra algún tipo de actividad física que disfrutes, bien sea ir al Gimnasio o hacer Yoga, Pilates, Artes Marciales, Bailar, Correr, etc., lo importante es que tu cuerpo esté en movimiento. Recuerda que el ejercicio libera endorfinas, y las endorfinas hacen a las personas más felices.

Si tu ansiedad te está causando alteraciones en el sueño, planifica una rutina para dormir que incluya un momento de relajación, y trata de hacerlo de la misma forma todos los días. De esta forma tu cuerpo poco a poco se irá acostumbrando y sueño mejorará permitiéndote descansar.

Un buen tiempo de descanso también es clave para que la ansiedad disminuya. La alimentación también suele influir mucho, por lo que si eres una persona ansiosa, trata de evitar alimentos que contengan demasiada cafeína o un exceso de azúcar, ya que esto sólo logrará que tu estado de alerta se mantenga.

Por último, si sientes que ya no puedes dominar la situación, pide ayuda. Apóyate en tus familiares y amigos, y busca la ayuda de un especialista en el área como un psicólogo o psiquiatra, ya que ellos podrán ayudarte a identificar el problema y te brindarán las herramientas necesarias para que puedas solucionarlo.

En ocasiones, cuando los síntomas se han agravado mucho, el tratamiento psicológico suele acompañarse con tratamiento farmacológico, independientemente de cuál sea el caso, lo importante es entender que cuando se padece de ansiedad, el tratamiento con fármacos no debe ser el único que se implemente, siempre es necesario que éste se acompañe de algún tipo de psicoterapia, ya que los fármacos tratan los síntomas, pero la terapia se enfoca en la causa de esos síntomas.

Trabajar ambas cosas es sumamente importante para superar la ansiedad.

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