heridas del alma
Sanando Heridas

Cuantas veces nos hemos mirado al espejo y nos hemos dicho “hoy cambiaré mi vida, olvidaré y seguiré adelante”. Si esto fuera tan fácil, parte de los psicólogos no existiríamos. Sanar las heridas del alma no es tarea sencilla, pero no significa que sea imposible, todo está en el control que tengamos sobre las emociones y nuestra actitud ante los cambios. Hay heridas que son más fuertes que otras pero debemos pensar si queremos vivir nuestra vida sumergidos en un dolor constante o si queremos aceptar las cosas y seguir con nuestras vida. Definitivamente hay un periodo de duelo que debemos aceptar con gracia, y es el período de dolor y decepción inicial. Aquí es donde recomendamos llorar todo lo que puedas hasta desahogarte; esto no sana pero ayuda. Generalmente el llanto es la forma de defensa del cuerpo; nos calma y nos alivia la decepción. Luego de esto, debemos sentarnos con cabeza fría a evaluar la situación: tiene solución o no?, estamos dispuestos a hacer el cambio o a aceptar y perdonar? Estas son preguntas claves que debemos hacernos y en base a estas respuestas, actuar. Ojo, no siempre encuentras las respuestas de una vez, a veces debes darle tiempo al tiempo. Trata de relajarte lo mas que puedas, toma una ducha para que puedas pensar bien; recuerda que si seguimos el camino de recordar a cada rato lo que nos ha pasado, no vamos a salir nunca del círculo y estaremos llorando y preguntándonos el resto de nuestras vidas, por qué me ha pasado esto o aquello? Eso no resuelve los problemas, debemos ponernos de pie y decir, “ok, estoy decepcionada, dolida y herida; pero tengo un camino por delante que debo comenzar a tejer para dejar de sentirme asi”; y aquí dar el primer paso. Hacer la elección de sentirnos bien, de salir adelante y de dejar atrás lo que nos hizo daño. Tienes que tener fuerza de voluntad y realmente desear que las cosas cambien. Levántate temprano, arréglate, sal a caminar y trata de ocupar tu mente con otras cosas. Haz un alto en tu dia para evaluar las cosas maravillosas que te rodean y sopesar tu vida. La decisión de hacer un alto al sufrimiento esta solo en ti. Aléjate de las personas negativas que no son emocionalmente funcionales; de las personas de las que solo escuchas criticas o quieren hacer de tu dolor un tema de conversación. Trata de hacer relaciones nuevas llenas de entusiasmo y alegría. Recuerda que solo tu decides cuando dejar el dolor atrás.

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