Comúnmente hemos escuchado la palabra psicosis o hemos escuchado como utilizan la palabra psicótico para describir a una persona que a nuestros ojos o los de otra persona, presenta conductas alejadas de la normalidad.

Aunque en algunos casos podamos estar en lo correcto, no siempre es así, porque se necesita de un buen ojo clínico para realmente identificar y diagnosticar un trastorno psicótico, por lo tanto, no es un tema que debemos usar a la ligera, ni mucho menos utilizar estos términos de forma peyorativa.

La psicosis o los Trastornos psicóticos, hacen referencia a una condición en la que la persona que la padece presenta ideas, razonamientos o percepciones anormales, porque su contacto con la realidad se ha visto afectado, en realidad, pierden el contacto con la realidad.

Si nos vamos a los manuales psiquiátricos de diagnóstico, existen varios tipos de Trastornos Psicóticos, y cada uno de ellos tiene su sintomatología y especificaciones, sin embargo, hay ciertos criterios o características que comparten, o que pueden darnos señales de que existe la presencia de alguno de ellos.

Dentro de las características más comunes de una persona con algún Trastorno Psicótico, se encuentras los delirios y/o las alucinaciones.

Cuando hablamos de delirios nos referimos a ideas irracionales que el sujeto manifiesta o presenta, que están alejadas de la realidad y que el individuo las cree con tal firmeza que termina afectando su día a día.

Entre los delirios más comunes tenemos los denominados delirios de persecución, en el que la persona siente que algo o alguien lo está siguiendo constantemente, bien sea la policía, el FBI, su jefe, alguien que quiere robarlo, etc., la principal característica es que el delirio es siempre irracional, y la persona lo cree con firmeza y siente que, verdaderamente, es algo que está pasando.

Las alucinaciones por su parte, hacen referencia a cuando el sujeto expresa que puede ver, oír, sentir u oler cosas que realmente no están allí. Por ejemplo, pueden escuchar voces que nadie más escucha (incluso manifiestan que las escuchan dentro de su cabeza), ver imágenes que nadie más puede ver, percibir olores como por ejemplo el de comida descompuesta cuando realmente no lo está, y sentir texturas o tener sensaciones que no tienen origen alguno.

Además de esto, cuando hay la presencia de algún trastorno psicótico, como el pensamiento se ve afectado, también se ve afectado el lenguaje, por lo que la persona puede expresar ideas desorganizadas, pensamiento disgregado, pareciera que hablara de muchas cosas a la vez que no se le entienden, pueden hablar muy rápido o por el contrario se ven enlentecidos, entre otros aspectos.

Conductualmente también hay ciertas afectaciones, principalmente porque, como no pueden organizar sus pensamientos, y perciben cosas que realmente no están allí, se derivan en manifestaciones conductuales. Algunos pueden presentar síntomas agresivos, o pareciera que tuvieran energía extra porque siempre están activos, o por el contrario pueden sumirse en un letargo y pueden estar sin hacer nada por días y semanas.

Aunque estos son los síntomas principales, hay otros que se especifican en un libro conocido como el DSM – V, que es el principal manual de diagnósticos psiquiátricos, pero que hacen referencia principalmente al tipo de diagnóstico y sus especificaciones o subtipos, es por ello que este tipo de manuales es usado por especialistas como psiquiatras o psicólogos. Lo importante es diferenciar cuando una persona puede estar presentando un trastorno psicótico, o cuando por el contrario esta sintomatología puede deberse a otras causas.

Por ejemplo, es común que ante situaciones o períodos de estrés significativo o prolongado, la persona manifieste algunos de estos síntomas porque el mismo agotamiento del cerebro o el shock emocional que la situación pueda significar, los producen.

Por otra parte, también es común que se manifiesten algunos de estos síntomas cuando el individuo tiene historia de abuso de sustancias y está pasando por el período de abstinencia, o incluso dentro del mismo período de adicción, en estos casos el episodio o síntomas psicóticos se deben al abuso de sustancias (drogas o alcohol) y no a un trastorno psicótico en sí.

Durante episodios depresivos o de extrema ansiedad también pueden manifestarse los síntomas; e incluso a veces pueden presentarse como efectos secundarios de alguna medicación.

Sea cual sea el caso, si estamos ante una persona que creemos que presenta esta sintomatología lo principal es indagar primero qué otras circunstancias pueden estarlo causando, y referirlo o llevarlo a algún especialista que pueda llevar a cabo la evaluación necesaria para establecer un diagnóstico y de allí en adelante dictar el tratamiento necesario.

Usualmente cuando se trata de un trastorno psicótico el tratamiento se realiza combinando farmacología con psicoterapia, y/u hospitalización únicamente en los casos graves que así lo ameriten.

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