hijo gay
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La adolescencia suele ser una etapa de muchos cambios e incertidumbre, porque se está en una etapa en la que se ha dejado de ser niño, pero aún no se es adulto como tal.

Puede llegar a ser un período complicado para los chicos, porque se sienten más independientes pero al mismo tiempo siguen necesitando de sus padres; sin embargo, con el adecuado apoyo familiar y entendimiento, puedo llegar a ser una etapa feliz.

Además de significar una etapa de muchos cambios, a nivel físico, psicológico, social, emocional, familiar y sexual; es además una etapa definitoria y de descubrimiento.

Es un período de la vida en el que el adolescente consolida esa personalidad que ha venido formando desde la infancia, y comienza a descubrir y establecer su identidad; tanto su identidad personal como su identidad sexual, y es especialmente en estos dos puntos en los que suele haber mayor conflicto en la adolescencia.

Para los padres es también un período difícil, porque significa aceptar que sus hijos dejaron de ser niños para poco a poco convertirse en adultos, que ya tienen la autonomía suficiente como para tomar sus propias decisiones, y que quizás ya no necesiten tanto de ellos como lo hacían cuando eran niños. Además, es un período de cierto distanciamiento, ya no conversan tanto con mamá y papá como antes, porque necesitan su espacio.

Pero entonces, llega ese punto de la adolescencia en que el tu hijo/a ha logrado descubrir su identidad, y con un inmenso valor y seguridad, te confiesa que es homosexual.

En un momento así, los padres suelen experimentar una mezcla de emociones y sentimientos encontrados como culpa, incertidumbre, dolor, ansiedad y confusión; en parte por desconocimiento, pero sumado a eso por el estigma social que hay alrededor de la homosexualidad y las creencias religiosas que se puedan tener.

Surgen preguntas como: ¿Es acaso mi culpa?, ¿Qué hice mal?, ¿Qué pensarán los demás de él/ella? Y ¿Qué pensarán de mí?, ¿Podrá vivir tranquilamente?, y así un sinfín de preguntas más. Y no sólo tú como papá o mamá comienzas a hacerte éstas preguntas, probablemente tu hijo/a antes de confesarte su orientación sexual se haya hecho muchas preguntas más, la mayoría en relación a cómo lo tomarían sus padres.

Cabe destacar que cada familia es diferente y tiene sus mecanismos de afrontamiento, sin embargo, en la mayoría de los casos es así como se sienten.

Ahora bien, antes de decidir qué hacer ante esa situación, es importante que entiendas que no es tu culpa, que no has hecho nada mal y que no hay nada que puedas hacer o haber hecho para cambiar la situación, que probablemente son los mejores padres que su hijo pueda tener, y lo más importante, que eventualmente todo va a estar bien.

La homosexualidad no es una cuestión de decisión, no es como que alguien se despierta un día y decide “hoy quiero ser gay”, nadie ha convencido a tu hijo de serlo, ni mucho menos es una enfermedad o condición.

Es simplemente una orientación sexual diferente, que no hace a tu hijo/a ni más ni menos que los demás; pero si necesitará de mucho apoyo por parte de sus padres para enfrentarse a los desafíos que esto puede conllevar.

En ocasiones, muchos padres (producto del desconocimiento) ante la noticia sienten que algo está mal con sus hijos, y toman la decisión de buscar ayuda para “cambiarlo” o “curarlo”. Si este es el caso, por favor, no lo hagas.

Como dije anteriormente, la homosexualidad no es una enfermedad, por lo tanto no debe ser tratada como tal. No intentes “curar” a tu hijo/a porque más allá de querer hacer un bien, le estarás haciendo más daño.

El camino empieza por aceptar que la situación no va a cambiar, y sacarle el mayor provecho posible.

Probablemente tu hijo/a necesite mucho del apoyo de sus padres, quizás para él/ella no haya sido fácil confesarlo, pero si lo ha hecho, es porque está seguro de ello y desea contar con tu apoyo.

En momentos así, es muy importante buscar ayuda. Con el permiso de tu hijo/a (porque estarás contando algo propio de él/ella) apóyate en algún familiar o amigo cercano y háblale de cómo te sientes para desahogarte.

Quizás sus palabras te ayuden a tener otra perspectiva de la situación y aceptarla con mayor facilidad. Si por el contrario, no cuentas con nadie cercano en quien puedas apoyarte, o tu hijo/a no desea aún que otros lo sepan, siempre puedes recurrir a un especialista como un psicólogo.

Incluso, pueden asistir como familia y será mucho más beneficioso, porque además de que tendrán la oportunidad de desahogarse, les brindará las herramientas necesarias para la aceptación. No busques ayuda como una forma de querer cambiarlo/a, busca ayuda para que juntos puedan continuar creciendo como familia.

Aunque al principio puedas verlo como una situación negativa, porque te preocupa el futuro de tu hijo/a, el saber si vivirá tranquilamente o no, si podrá casarse y formar una familia, o si por el contrario vivirá en soledad; no tiene por qué ser así. Incluso es una oportunidad para acercarte más a tu hijo/a y entre todos apoyarse.

A veces puedes sentir que no puedes aceptarlo, que no lo entiendes o no sabes cómo apoyarlo. Si es éste tu caso, déjame decirte que no hay mejor guía para sobrellevar este proceso que tu propio hijo/a.

Conversa con él o ella, pregúntale acerca de cómo se siente, de cómo lo supo o cómo se dio cuenta, pregúntale cómo puedes ayudarle y qué espera de ti. Permítele aclararte tus dudas y déjale saber que también estás allí para aclararle las que pueda tener.

Finalmente, por muy difícil que sea para ti, no les dejes solos. Lamentablemente, a pesar de que hemos evolucionado y actualmente se puede hablar acerca de este tema con mayor naturalidad, en la sociedad aún existen personas que dentro de su desinformación, aún tienen muchos prejuicios al respecto, y es a esto a lo que tu hijo/a se tendrá que enfrentar, por lo tanto necesitará de todo el apoyo que sus principales figuras de apego (sus padres) puedan ofrecerle.

Aceptándolo tú como padre o madre, también contribuirás a que él o ella se sientan cómodos aceptando su propia identidad.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.