Agradecidos
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Desde pequeños nos enseñan la importancia de dar las gracias cuando se nos otorga algo, especialmente cuando se nos enseñan las famosas “palabras mágicas” por favor y gracias. Y aunque crecemos con esta enseñanza, muchas veces no practicamos la gratitud tanto como debiéramos.

Y es que, ¿Alguna vez nos hemos detenido a pensar cuán agradecidos somos? Probablemente si lo hacemos, nos daremos cuenta que quizás no lo somos tanto. Nos limitamos a dar las gracias cuando alguien nos da un regalo, nos sede el asiento o nos abre la puerta; y en la vida hay tantas cosas más por las que ser agradecidos.

En la sociedad actual, comúnmente nos encontramos con personas que tienen una actitud negativa hacia la vida, que todo les molesta o les irrita, que se les dificulta ver las cosas buenas que les suceden, o que a cada acontecimiento le encuentran algo negativo. Incluso, muchas veces nos damos cuenta de que somos nosotros mismos los que andamos con esta actitud.

Si bien es cierto que cada persona vive bajo circunstancias diferentes y cada quien tiene sus propios problemas y recursos, seguramente siempre habrá algo que podamos agradecer. Ser agradecidos no sólo es beneficioso para nosotros mismos, sino para las personas que están a nuestro alrededor. Aunque en ocasiones las circunstancias de la vida nos dificulten manifestar nuestra gratitud, con un poco más de esfuerzo y actitud positiva podremos lograrlo.

Por ejemplo, debemos comenzar por centrarnos en las cosas positivas que sí tenemos y sí nos pasan. Usualmente tendemos a ver sólo lo negativo, porque son los aspectos que mayor impacto tienen en nosotros, o sólo vemos cuando nos suceden cosas “espectaculares” por la misma razón.

Lo cierto es que independientemente de nuestra situación, todos los días nos suceden cosas buenas o positivas, y si aprendiéramos a identificarlas y agradecerlas, seguramente viviríamos más felices.

El simple hecho de despertar en la mañana y saber que estás vivo es motivo de agradecimiento, saber que puedes respirar, ver, sentir, oler, oír, caminar; que de una u otra forma tienes algo de comida para alimentarte y agua para asearte, son motivos por los cuales podemos y debemos agradecer.

Diversos estudios han demostrado que los países más felices del mundo no son los más ricos o los que tienen mayores recursos, sino aquellos en los que su gente pese a sus problemas, tienen una actitud positiva hacia la vida, con expectativas reales, que agradecen el simple hecho de vivir.

Ser agradecidos no sólo nos llena de energía positiva a nosotros y nos hace más felices, sino que tiene la capacidad de hacer más felices a otros. En primer lugar porque te da la capacidad de contagiar ese positivismo a otras personas, y además, porque es realmente gratificante para quien sea, escuchar las palabras de agradecimiento de otros.

Cuando nos dan las gracias por cualquier cosa que hayamos hecho, nos sentimos apreciados, importantes y que nuestro esfuerzo ha sido valorado, así que si practicas tu agradecimiento con los demás, probablemente los harás sentir de la misma forma.

Esto además fortalece los vínculos con las personas que quieres, aprecias o están a tu alrededor, porque te hace una persona amable y feliz con la que muchos quisieran estar, para contagiarse un poco de esa felicidad y positivismo.

Además, cuando somos agradecidos tenemos la capacidad de abrir nuestros ojos al mundo, y observar cosas que quizás antes pasaban desapercibidas. Te brinda la oportunidad de apreciar los pequeños detalles, y cuando lo hacemos, nuestra actitud cambia, y cuando eso pasa, todo a nuestro alrededor cambia. ¿No has notado como cuando dejamos de preocuparnos, tenemos una actitud más positiva y dejamos que las cosas fluyan, todo comienza a suceder como esperamos? O incluso si no sucede como esperamos, sucede mejor. Ser agradecidos es parte de eso proceso.

Es por ello que es tan importante comenzar a agradecer más y quejarnos menos, seguramente como todos tienes problemas importantes que ameritan solución, sin embargo, seguramente también en el mundo hay alguien que la está pasando peor que tú. Así que enfócate en eso que sí tienes, en los recursos con los que cuentas y cómo puedes utilizarlos para mejorar tu vida, agradece y verás como poco a poco las cosas comienzan a mejorar.

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