Pelear contigo mismo

Muchas veces, en nuestro afán de buscar una perfección que no existe, tendemos a ser excesivamente críticos de nosotros mismos y nuestras capacidades, lo que conlleva a graves conflictos internos que pueden resultar nocivos para nuestra salud mental.

Es normal que cuando queremos que algo nos salga bien y el resultado no es el esperado, nos molestemos o nos sintamos frustrados y seamos nosotros quienes más fuertemente nos critiquemos, puesto que teníamos altas expectativas.

El problema llega cuando esa auto-crítica no cesa, y se extiende a todas las áreas de nuestra vida, cuando no dejamos de pelear o discutir con nosotros mismos y nos convertimos en nuestros propios enemigos.

Pelear contigo mismo te agota, desgasta tu energía y hace que tu estado de ánimo sea de irritabilidad constante, porque el único responsable de cómo te sientes eres tú, y si no paras de discutir contigo mismo, no habrá espacio para la felicidad y la tranquilidad mental.

Además, tus niveles de ansiedad aumentan, te sientes constantemente estresado, lo que llega a afectar tu desempeño en diversas áreas de tu vida, desde la laboral hasta en tus relaciones personales.

Es como un círculo vicioso, mientras más crítico seas más expectativas tendrás por lo que la presión aumenta, ese grado de ansiedad afecta tu desempeño por lo que al no lograr los objetivos te molestas y comienza la batalla interior, y así pasas toda tu vida si no decides hacer un cambio.

Para detener esa pelea interna y dejar de ser tu peor enemigo, es importante que empieces a aceptar que no existe tal perfección, y que aunque queramos, no podemos controlarlo todo.

Sí, sería ideal que cada vez que nos proponemos algo nos salga como queramos, pero enfrentémoslo, rara vez es así porque siempre se presentarán circunstancias en el camino que de una u otra forma te llevarán a replantearte tus objetivos o la forma de abordarlos.

El éxito no depende necesariamente de tus capacidades o habilidades, depende de tu actitud y de cómo decidas afrontar tus errores o fracasos.

Aunque no podemos tener control de todo a nuestro alrededor, si podemos tener control de nosotros mismos y asumir la responsabilidad de nuestras acciones, decisiones, pensamientos y emociones; por lo que entender que el único responsable de tu felicidad eres tú, es un gran paso para que cese esa batalla donde el perdedor siempre vas a ser tú.

Si sientes que cada vez se te hace más difícil dejar de pelear contigo mismo, puedes intentar hacer una lista en la que identifiques cuáles son las razones de esa pelea constante y qué puedes hacer para solucionarlo.

A veces nos damos cuenta que la solución a muchos problemas la tenemos nosotros mismos, y que es tan fácil como simplemente ver el problema desde otra óptica, pero si estamos muy enfocados en criticarnos y luchas contra nosotros mismos, difícilmente seremos capaz de verlo.

Destaca tus virtudes, enfócate en eso que sí sabes hacer, recuerda y enumera esas ocasiones en las que sí has tenido éxito y revisa qué pudiste haber hecho en ese momento que si te funcionó, y cómo puedes implementarlo ahora.

Si la solución a muchos de tus problemas escapa de tu control, ¿para qué preocuparse?

Asumir la responsabilidad de tus actos también conlleva asumir que los demás también deben ser responsables de los suyos, así que no te atribuyas cargas que no te pertenecen.

Recuerda que así como eres o una vez fuiste tú peor enemigo,  también puedes llegar a ser tu mejor amigo, si tan solo te tomas el tiempo de conocerte y aceptarte tal como eres, sin pretender cambiar, porque cuando realmente un cambio es necesario tú mismo te darás cuenta y las condiciones se darán para que lo logres, establece metas y objetivos, pero se flexible en tus planes, a veces las cosas no salen como queremos y debemos replantearnos los objetivos o la forma de abordarlos, lo importante es que sigas trabajando por esa meta anhelada.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.