padrastro o madrastra
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Si bien es cierto que cuando se tiene una pareja que tiene hijos eso automáticamente no nos convierte en padres o madres, cuando la relación se consolida y va un poco más allá (hacia el matrimonio o el vivir juntos), es común que se asuma el rol de “padrastro” o “madrastra”, especialmente cuando  los hijos de la pareja, viven junto a él o ella.

Un padrastro o madrastra, es la persona que establece una relación formal con uno de los padres y que pasa a ser parte importante de la vida de los hijos. Sin embargo, ser padrastro o madrastra no es lo mismo que ser padres, por lo que usualmente es un tema que genera gran confusión.

Se tiene la idea de que cuando se asume este rol, las funciones y responsabilidades son iguales que las de un padre o madre biológicos, sin embargo, esto va a depender de cada caso en específico y de las dinámicas familiares, porque las funciones que se asumirán deberán ser acordes a cada situación.

Por ejemplo, no es lo mismo cuando uno de los padres ha enviudado y posteriormente vuelve a casarse, que cuando la pareja se ha separado (divorciado) y uno de los miembros comienza una nueva relación. Aunque en ambos casos la nueva pareja no debe llegar para reemplazar a la madre o al padre, el trato hacia los hijos sí suele ser diferente.

Cuando uno de los padres ha enviudado y luego se vuelve a casar, usualmente el rol del padrastro o la madrastra si tiende a ser un poco más parental.

Principalmente, porque hay ausencia de esa figura materna o paterna, y aunque no habrá nadie que pueda suplantar a una figura tan significativa, las funciones que cumplía si pueden asumirse, puesto que será necesario para los niños (sobre todo niños pequeños) contar con una figura que asuma un rol parecido al de su progenitor que ha fallecido.

Cuando se trata de la pérdida física de alguno de los padres, queda ese vacío que aunque emocionalmente no puede ser llenado por nadie, sus funciones sí pueden ocuparse.

En estos casos lo mejor es brindar el tiempo necesario para que los niños sanen sus heridas, y brindar contención para que poco a poco se vaya construyendo una relación con un vínculo muy especial.

Por su parte, la pareja también necesitará de mucho apoyo, especialmente en los casos en los que los hijos no vivían con él/ella y ahora si lo harán, puesto que el día a día cambia y nuevas rutinas deben establecerse, por lo que se hará necesario acordar y establecer normas en conjunto, y en sí llevar todo el proceso de crianza juntos.

Por el contrario, cuando hablamos de una pareja que se ha divorciado y uno de los miembros se vuelve a casar, el rol que debería asumir el padrastro o madrastra es más de acompañamiento en el proceso de crianza y figura de autoridad, que de padre o madre como tal.

Especialmente los niños y adolescentes resienten mucho cuando la nueva pareja de alguno de sus padres, intenta cumplir el mismo rol de padre o madre.

Es por ello que en estos casos es mejor llevar las cosas con calma, mostrarse como una figura de autoridad, pero nunca intentar pasar por encima de lo que su padre o madre puedan decir.

En cuanto a las normas y la disciplina, esto es un tema que debe conversarse y acordarse con la pareja, sobre todo cuando no se tiene hijos, puesto que nadie nace aprendido, y si nadie nos enseña como ser buenos padres y madres cuando los hijos nacen, menos nos enseñan como ser madrastras o padrastros cuando se convive con los hijos de la pareja.

Por ende, la comunicación en éste y cualquier caso, será de vital importancia para llevar la fiesta en paz y cumplir con las funciones necesarias.

Si la pregunta es si se deben dictar normas y órdenes a los hijos de la pareja, pues quizás sí, porque siempre se presentarán situaciones que lo ameriten, pero éstas deben ser conversadas con anterioridad con la pareja, y con los hijos también.

Cualquier duda, comentario, o situación en la crianza de los niños con la que estés en desacuerdo, es mejor conversar en privado antes que intentar cambiarla, puesto que debemos recordar que antes de tú llegar a la vida de tu pareja, ya ellos eran padres o madres, y llevaban la crianza de cierta forma que sentían les funcionaba.

Por otra parte, la comunicación no debe ser sólo con la pareja. Conversar con los niños y preguntarles por sus gustos e intereses, sus necesidades, y sobre todo que esperan de ti, puede ayudarte a establecer una mejor relación con ellos y brindarte la orientación que necesitas para saber que rol asumir.

Independientemente de las situaciones específicas de cada familia, lo importante a saber es que una buena relación con los hijos de la pareja requiere de tiempo y paciencia.

Tiempo para adaptarse a la nueva estructura familiar, y paciencia para lograr que los vínculos se establezcan adecuadamente. Además, una buena dosis de amor y cariño también es necesaria y de seguro será de gran ayuda.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.