padres dan todo a sus hijos
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En el artículo anterior hablamos sobre las consecuencias de dar a los hijos absolutamente todo lo que piden. Explicamos cómo aunque creamos estar haciendo lo correcto, son más las consecuencias negativas que las positivas de ello, sobre todo si a eso le sumamos padres que por cualquier no razón, no están lo suficientemente presentes.

Ahora bien, muchos pensarán, sí, es cierto, no hay que darle absolutamente todo lo que piden a los hijos porque se acostumbran a obtener las cosas sin esfuerzo, pero; ¿Cómo hacer para no ceder ante sus peticiones? Especialmente cuando éstas vienen acompañadas de llanto, pataletas, gritos y berrinches.

Pues, como casi todo en la crianza, no es sencillo, requiere de mucha paciencia, disposición y entendimiento por parte de los padres, sobre todo si ya los niños venían acostumbrados a eso y ahora queremos cambiarlo. Pero no es imposible, además, contrario a lo que podamos pensar, es mucho más ventajoso enseñarles desde que son pequeños (aunque creamos que no nos entienden) que hacerlo ya cuando están más grandes.

Recordemos que los 7 primeros años de vida son sumamente importantes en el desarrollo de un niño, porque además de ser los años de mayor desarrollo cognitivo, son los años primordiales en los que se crea toda su personalidad y sistema de creencias. Por lo tanto, es la etapa ideal para inculcarles valores y buenas enseñanzas a nuestros hijos, porque son las creencias con las que crecerán.

Es primordial que tú como padre o madre sepas identificar y comprendas correctamente cuando sí y cuando no. Y esto no necesariamente se trata de cuándo puedes económicamente o no, sino además de cuándo es apropiado y cuándo se lo merecen. Llenar a tus hijos de regalos y juguetes no te hace un mejor padre, lo que te hace un mejor padre es enseñarles que las cosas se ganan con esfuerzo.

Es obvio que no vamos a poner a nuestros hijos a trabajar desde pequeños, pero sí puedes otorgarle ciertas responsabilidades acordes a su edad que funcionen para ellos como la motivación que necesitan para obtener algún beneficio. Por ejemplo, dependiendo de la edad de tu hijo puedes encargarle que saque la basura, que ponga la mesa, que ayude a sus hermanos menores a recoger su cuarto, que lustre sus zapatos o lave la vajilla, entre otras cosas. Todo va a depender de las tareas que se requieran en el hogar, y cuáles puedes adaptar a la edad y nivel de funcionamiento de tu hijo.

Es importante destacar que con esto no buscamos que sean niños obedientes y bien portados todo el tiempo (no se trata de un sistema de modificación de conducta), porque sería imposible, a los niños hay que dejarles ser niños y esto incluye una que otra travesura de vez en cuando. Lo que buscamos enseñarles es el valor del trabajo, y cómo las cosas que realmente deseamos debemos conseguirlas con esfuerzo.

Por otra parte, es comprensible que te moleste  que haga berrinches, sobre todo si son en sitios públicos en donde todo el mundo parece voltear y juzgarte con la mirada, y por ende cedas ante sus requerimientos. Sin embargo, aunque te moleste, debes armarte de paciencia e intentar no ceder. Todos los niños hacen berrinches así sea una sola vez en su vida, así que no tienes nada por qué avergonzarte. Si te pasa, retira al niño/a del lugar calmada y amorosamente, y conversa con él/ella en un lugar menos concurrido y donde pueda escucharte.

Explícale por qué no puedes ceder a su requerimiento (porque no llevas dinero, porque no es el momento, porque sólo salieron a pasear o comprar otras cosas, o porque aún no se lo ha ganado) no te quedes simplemente diciéndole un “no”. A los niños les gusta que les expliquemos las cosas y les demos razones lógicas o claras, porque les facilita la comprensión de por qué no pueden obtener lo que desean. Háblales con palabras acordes a su edad y nivel de entendimiento, de forma clara y firme, pero calmada y amorosa, sin caer en gritos ni confrontaciones.

Es también de mucha ayuda anticipar. Si salimos con nuestros hijos a un centro comercial donde hay una juguetería, deberemos saber que probablemente se antojará del algún juguete. ¿Para qué esperar entonces al momento que lleguemos al lugar para decirle que no podemos comprarle nada? Si sabes que esto es algo que puede ocurrir, anticípate y explícaselo antes de llegar al centro comercial. Anticiparnos a cualquier situación será de gran ayuda para lograr que el niño entienda lo que pasará a continuación.

Por último pero no menos importante, dedícale tiempo de calidad (y en cantidad) a tus hijos. Un niño cuyos padres estén presentes, que se sienta atendido y amado por ellos, difícilmente querrá llenarse de juguetes y regalos todo el tiempo, porque tendrá lo más importante para él o ella, que es la atención y el amor de sus padres. Además, al compartir tiempo con nuestros hijos tenemos ante nosotros magníficas oportunidades para transmitirle todas esas enseñanzas, que harán que no les hagan falta demasiadas cosas para ser felices.

Recuerda que un juguete, por muy espectacular y costoso que sea, no reemplaza el cariño y el tiempo de los padres que tanto hacen falta en el crecimiento de nuestros hijos.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.