Regreso a Clases
©: wavebreakmediamicro / 123RF Stock Photo

El inicio de un nuevo período escolar puede llegar a ser un momento de mucho estrés y molestias para las familias.

No sólo porque significa que el período vacacional terminó, sino por todo lo que el regreso a clases conlleva, adaptarse nuevamente a las rutinas, tener todo lo necesario para iniciar en lo que se refiere a útiles, uniformes, morrales, etc., además de la ansiedad normal que sienten los niños por iniciar un nuevo período escolar, con un nueva maestra, nuevos retos académicos, y, si comienzan en un colegio nuevo, significa además nuevo ambiente y nuevos compañeros.

Sin duda alguna es esperado que entre tantas cosas y cambios juntos los niños se sientan angustiados y lo expresen a través de manifestaciones físicas o conductuales.

Algunos niños lloran o están más irritables constantemente, otros pueden somatizar y enfermarse, así que es común que se presenten gripes, diarrea, vómitos, entre otras cosas. Sin embargo, el regreso a clases no tiene por qué ser así.

Con el adecuado acompañamiento y preparación podemos lograr que el regreso a clases sea un proceso feliz y exitoso.

Quizás lo más difícil para los niños y las familias es el tener que adaptarse nuevamente a la rutina.

Si normalmente a los adultos nos cuesta volver al trabajo después de un período vacacional de algunas semanas, imagínense un niño que probablemente haya tenido alrededor de dos meses de vacaciones. Lo principal en este caso es entender que se trata de un proceso de readaptación, y que como tal, lleva su tiempo.

Algunos niños logran adaptarse muy rápido, a otros les cuesta un poco más, porque cada niño es diferente y cada uno tiene su ritmo, el cual debe ser respetado.

Sin embargo podemos ayudarlos en el proceso, si nos preparamos con anticipación. No es necesario esperar a que inicien las clases para volver a la rutina, es incluso de mucha más ayuda que comencemos a hacerlo semanas antes.

Por ejemplo, es normal que en vacaciones cambien las rutinas de sueño, porque los niños tienen más tiempo libre para jugar, no deben levantarse temprano al otro día, y regularmente se van a la cama más tarde de lo que están acostumbrados. Si este es el caso, alrededor de dos semanas antes del regreso a clases, podemos comenzar a retomar la rutina del sueño, para que ellos se vayan acostumbrando nuevamente.

La clave es hacerlo de la forma más respetuosa y positiva posible, que no se vea como algo impuesto u obligado, porque entonces asociarán el regreso a clase con experiencias negativas.

Podemos negociar con ellos y acordar una hora para irse a la cama que sea más temprano a la que venían acostumbrados durante el período vacacional, y poco a poco ir ajustándola hasta llegar a su hora habitual de ir a la cama.

De esta forma lograremos que el proceso se dé de forma tranquila, y que cuando llegue el inicio del año escolar, el niño ya haya retomado al menos su rutina de sueño y pueda asistir a su primer día de clases, completamente descansado. Una buena noche de descanso es clave para tener un día exitoso.

Días o semanas antes también podemos comenzar a practicar ciertas asignaturas o repasar algún contenido, de manera que los niños recuerden todo lo aprendido durante el año escolar anterior, y lleguen con los conocimientos frescos al nuevo período académico. No es necesario dedicas toda la mañana a repasar contenidos o hacer tareas, con algunos minutos o una hora que le dediquemos al día es suficiente para que los niños vayan preparados.

La organización es pieza fundamental. Dejar la compra de útiles y/o uniformes para última hora sólo añade más estrés al momento.

Es mejor que estos asuntos los cubras con anticipación y así tener todo listo para el día esperado. Hacer que los niños sean parte del proceso también ayudará a que se vayan haciendo la idea de que deberán volver a la escuela y se sentirán mucho más cómodos con el proceso.

Llévalos contigo a comprar los útiles y permíteles escogerlos dándole opciones (siempre y cuando estén dentro de tu presupuesto) de esta forma se sentirán mucho más motivados.

Por último pero no menos importantes, acompáñalos. Recuerda que para los niños su principal fuente de apoyo y seguridad son los padres, así que necesitan de ti y de tu apoyo para que sea un momento feliz.

Algunos niños se sienten ansiosos al iniciar clases porque se enfrentan a muchos cambios, sobre todo si van a una escuela nueva, por lo que es importante que sientan que tú estás allí para apoyarlos.

Si lo ameritan y el colegio lo permite (que ojalá todos los colegios lo permitieran) puedes quedarte un rato y esperar a que se sienta tranquilo y seguro como para quedarse solo y comenzar a relacionarse con sus nuevos compañeros.

Si tú como mamá o papá también te sientes ansioso, estresado o preocupado, es necesario que busques también formas de encontrar tranquilidad, convérsalo con otros padres que estén pasando por lo mismo y así entre las sus propias experiencias, pueden ayudarse.

Los niños perciben la ansiedad que tú sientes y esto solo logrará que ellos también se sientan así. Si mamá o papá no se sienten seguros, difícilmente el niño podrá estarlo.

Seguramente con estos sencillos consejos el regreso a clases será un proceso mucho más ameno y tranquilo, y tanto niños como padres se sentirán felices y con muchas expectativas para un nuevo año escolar exitoso.

***Si te gustó este artículo, suscríbete a nuestro boletín semanal donde recibirás temas que son de tu interés, al igual que podrás colaborar con ideas y recomendaciones para nuestro equipo de escritores.

Para suscribirte completa el siguiente formulario con tu nombre y dirección de correo electrónico.