La llegada de un hermanito

En la mayoría de las personas, al llegar a la edad adulta y sentir que se han quemado diversas etapas, comienza a surgir ese deseo o necesidad de formar una familia. Un deseo que en algunos casos quizás no contempla el hecho de un matrimonio, pero en la mayoría si contempla la llegada de los hijos.

Quienes tienen pareja, deciden iniciar la búsqueda de ese anhelado bebé, y quienes no, se enfocan en encontrar la pareja perfecta para formar la familia ideal, o en el caso de algunas mujeres, deciden hacerlo por su cuenta. Sea cual sea la forma de hacerlo, el objetivo principal es el de tener un hijo que será nuestra descendencia.

Entonces después de intentarlo por un tiempo, finalmente recibimos esa noticia tan esperada, tendremos un bebé.

Cuando esta noticia llega, generalmente son muchas las dudas y preguntas que comienzan a surgir, producto de la incertidumbre que genera el no saber cómo será todo el proceso.

Comenzamos a preguntarnos y a imaginarnos cómo será el bebé, si se parecerá a mamá o a papá, si será niña o niño, si será un científico o un deportista, entre otras cosas.

Llega el bebé y comienzan los trasnochos, no solamente porque debemos alimentarlo, sino también porque como padres primerizos (y como padres al fin) es normal sentir esa excesiva preocupación porque todo vaya bien con el bebé.

Poco a poco el bebé va creciendo, en el camino vamos descubriendo esa aventura que es la crianza, comienzan los primeros todo, primeras palabras, primeras comidas, primeros pasos, primera vez que va a la baño, etc., y en un abrir y cerrar de ojos ya tiene la edad para comenzar el maternal o preescolar.

Se ha hecho más independiente, ya no necesita tanto de mamá o papá porque descubrió que hay cosas que puede hacer solito, y es justo en esa etapa, alrededor de los 3 años, quizás porque recordamos con nostalgia cuando aún era un bebé pequeño, quizás porque ya hemos sanado las heridas (físicas y emocionales) del post-parto, que comienza a despertarse de nuevo en nosotros esa necesidad o ese deseo de tener otro bebé. Y entonces el proceso comienza de nuevo, comenzamos a intentarlo nuevamente hasta que recibimos otra vez esa hermosa noticia.

Pero esta vez es diferente, no porque sea más o menos emocionante que la vez anterior, sino porque esta vez además de mamá y papá, también hay otra personita (el primer hijo) que así como nosotros va a vivir todo el proceso, y que de igual forma necesita atención.

Usualmente cuando llega un hermanito/a, las preocupaciones de los padres giran en torno a cómo va a reaccionar el hermano mayor.

Si sentirá celos o no, si lo querrá, si seguirá siendo igual de independiente o necesitará más atención que antes, y así muchas cosas más, porque ya no pensamos únicamente en cómo será ese bebé que viene en camino, sino también en cómo será ese hermano mayor.

Al igual que para los padres, ésta es una etapa de muchos cambios para el pequeño, pero también de mucha confusión.

Sobre todo a edades tempranas, cuando aún no tienen mucha capacidad de entender ciertas cosas si no se les explica, pueden generar ciertos comportamientos atípicos producto del desconocimiento, la confusión y el proceso de cambio que la llegada de un nuevo bebé implica. Pero este proceso no tiene por qué ser difícil si lo sabemos manejar.

Para empezar, es importante que el niño esté al tanto de lo que está ocurriendo. Ocultárselo y esperar a que se note lo suficiente o a que el nuevo bebé nazca para decírselo, solo creará mayor confusión.

Los niños son buenos observadores, y se dan cuenta cuando las cosas no son igual que antes, por lo que conversar con ellos con anticipación es sumamente importante. Explícale con palabras acordes a su edad lo que está sucediendo, háblale de cómo mamá está esperando un nuevo bebé que será también parte de él, en cómo se convertirá en un hermano o hermana mayor, y todo lo que esperas de él o ella para esta etapa.

De esta forma, le quedará mucho más claro lo que está sucediendo y su ansiedad podrá disminuir.

Aunque es lógico que cuando llegue el hermanito éste necesitará de mucha más atención, es importante que durante el embarazo dediques suficiente tiempo a compartir con el hermano mayor, y luego del nacimiento, apartes momentos de tu día a día para compartir únicamente con él.

De ésta forma evitarás que se sienta dejado de lado, y aunque de igual forma pueda llegar a sentir un poco de celos, entenderá con mucha más facilidad que ahora debe compartir la atención de sus padres.

En lo posible, mantén las rutinas. Ya de por sí la llegada de un nuevo bebé supone una etapa de muchos cambios, por lo que mantener las rutinas lo más posible lo ayudará a que pueda adaptarse con mucha más facilidad.

Si es necesario que realicen algún cambio, anticípalo, convérsalo con tu hijo mayor y comienza a implementarlo antes de que llegue el nuevo bebé.

Háblale constantemente de los orgullosa/o que te sientes de él o ella por ser tan buen hijo y hermano, por ayudarte y acompañarte, de esta forma se sentirá especial y estaremos reforzando las conductas positivas que manifieste.

Si aún así llega a presentar comportamientos atípicos o negativos (cuestión que será normal) ármate de paciencia y comprensión, recuerda que está pasando por un proceso de cambio y eso implica sentir un montón de emociones que no sabe cómo manejar, valida sus sentimientos, ponte en su lugar y ayúdalo a encontrar mejores formas de expresar lo que siente, bríndale dentro de tus posibilidades, la atención que está solicitando, porque aunque es mayor y un poco más independiente, sigue siendo un niño que necesita de mamá y papá para que lo guíen en su camino.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.