Duelo Gestacional
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Según las estadísticas, se dice que alrededor de 1 en cada 5 mujeres, pierde a su bebé antes de completar el embarazo. Este proceso en el que la mujer sufre de un aborto involuntario antes de culminar las etapas del embarazo, se le denomina Duelo Gestacional.

Socialmente, estamos más “orientados” a hablar y obtener información acerca de aquellos procesos de duelo que involucran personas cercanas o importantes en nuestras vidas, que tuvieron la oportunidad de nacer y nosotras la dicha de contar con su presencia por un largo tiempo.

De los abortos involuntarios se habla poco, o no tanto como debiera, sigue siendo un tema tabú puesto que por la misma desinformación no sabemos cómo manejar la situación, qué hacer ni que decir, cómo actuar, etc., convirtiendo al Duelo Gestacional, en un Duelo oculto.

Lo cierto es que, como en cualquier otro proceso de duelo, quien esté pasando por eso, necesita vivirlo; y vivirlo significa hablar de ello, y poco a poco sanar. Sin embargo en este sentido, quien haya pasado por eso sabe que en la mayoría de los casos, son pocos los recursos con los que se cuenta para hacerlo; principalmente porque el Duelo Gestacional, no es reconocido como tal.

Un duelo Gestacional, como cualquier otro, comprende todas las etapas comunes al proceso de duelo; el estado de shock, la negación, negociación, tristeza, ira o rabia y aceptación que es ya cuando el duelo se ha elaborado. Como toda muerte, es un proceso natural, y la persona que lo sufre igualmente necesita de tiempo y atención para poder sanar.

Por ser el duelo Gestacional un duelo no reconocido, oculto, invisible, poco se habla de ello, lo que en la mayoría de los casos, conlleva a un sufrimiento mayor. Un sufrimiento mayor porque a veces es la misma persona quien decide no hablar de ello y guardar todas sus emociones y sentimientos, y otras veces, porque las personas en el entorno, ante a incomodidad, no desean escuchar.

Y en realidad, el duelo Gestacional es un proceso igual de difícil, a veces hasta más difícil que otros duelos, puesto que el embarazo en sí es una etapa de muchas expectativas, emoción y alegría porque se está formando una vida; que cuando se presenta, las personas que lo sufren deben enfrentarse de golpe con la muerte.

Si alguna persona cercana a nosotros está pasando por esta situación, o tú mismo lo estás sufriendo, es importante entender que para poder sanar, necesita ser hablado. Como personas cercanas a quien lo está padeciendo debemos brindar nuestro apoyo, ofrecer nuestra compañía, y algunas palabras de consuelo.

Si bien es cierto que nada de lo que digamos puede cambiar la situación, es necesario también evitar comentarios del tipo “tranquilos, luego tendrán otro” o “si así sucedieron las cosas había una razón”, etc. Generalmente a los padres este tipo de comentarios les crea mayor malestar, puesto que sienten que no se está validando la pérdida que acaban de sufrir.

A veces un simple “lo siento, estoy contigo” es mucho mejor que cualquier otra palabra, ofrecer la compañía en silencio, dejarles a los padres hablar y expresar lo que sienten, dejarles llorar, y ofrecer ayuda en lo que podamos; es mucho más apreciado que cualquier palabra “linda” que se nos pueda ocurrir para evitarles el sufrimiento.

Y es que el sufrimiento no debe evitarse, es necesario que las personas afectadas lo vivan y lo sientan, porque es esto lo que más adelante les brindará la calma para la elaboración del duelo. En estos casos, es además importante reconocer que ambos miembros de la pareja están afectados, y ambos ameritan apoyo.

Muchas veces, cuando se logra conseguir ayuda o hablar de ello, la atención se enfoca únicamente en la mamá, quizás porque pensamos que le ha tocado más duro, dejando de lado al papá, quien a pesar de no haber llevado la vida en su vientre, también ha sufrido una pérdida.

Recordemos que desde el primer momento en el que una pareja se entera de que tendrán un bebé, ya son padres, y debe reconocérseles como tal. Por ende, así hayan sufrido de una pérdida Gestacional o muerte neonatal, ese niño que no pudo sobrevivir sigue y seguirá siendo su hijo, y ellos seguirán siendo sus padres, y el duelo debe ser reconocido como tal.

A quienes lo han sufrido o lo están padeciendo, es importante que sepan que no están solos. Aunque para muchas personas sea un tema incómodo, muchas otras también estarán dispuestas a escucharlos y acompañarles en su proceso.

Como todo duelo tiene sus etapas que deben ser vividas a su tiempo, sin prisa y con la certeza de que en algún momento la calma y la aceptación llegarán. Muchos padres que han pasado por este tipo de situaciones, se han valido de ciertos rituales que les han servido para sanar.

A veces, identificar a tu hijo como tal y colocarle un nombre, aún y cuando no lo tengas físicamente contigo, puede ayudarte, porque le has dado el reconocimiento que todo hijo se merece.

Hacerle una carta en la que puedas expresarle todo lo sentiste y sientes desde el momento de la concepción hasta ahora, todas las expectativas que tenías para él o ella, o feliz que te sentiste de tenerlo en tu vientre o el vientre de tu pareja por ese tiempo, entre otras cosas; suele ayudar a que el proceso sea más tranquilo, porque es como una oportunidad que tienes para despedirte.

Esta carta puedes guardarla, o enviarla como mensaje en un globo lleno de helio al cielo, en realidad puedes hacer lo que desees con ella, siempre que sea algo que te brinde paz y te ayude en tu proceso de sanación.

No te apresures a buscar otro bebé, date tu tiempo de verdaderamente aceptar la situación y estar en paz con la misma. Finalmente, habla de tema, si nadie quiere escucharte siempre contarás con el apoyo de tu pareja que está viviendo lo mismo que tú.

Habla con otros padres que hayan pasado por lo mismo, aunque cada experiencia es diferente, pueden entenderte un poco mejor y sabrán como consolarte en base a sus propias experiencias. Busca ayuda profesional, o espiritual, haz todo aquello que sientas te ayudará a estar en paz, pero no lo conviertas en un duelo oculto.

Aunque en el momento, después de unos días sintamos que evitando hablar del tema podremos recuperarnos más rápido; solo estaremos solapando el dolor, y más adelante puede ser peor generando aún más malestar emocional.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.