divorcio

El divorcio es siempre una situación muy difícil y dolorosa aunque sea un sentimiento mutuo el dejarse. El solo hecho de saber que no conviviremos más con la persona con la cual ya hemos formado “un hogar” ya es tensa e incómoda. Antes de tomar una decisión como esta (y dependiendo también de otros factores como hijos, bienes y tiempo juntos), hay que tomarnos el tiempo para analizar y meditar si lo que queremos, o sea el divorcio, es lo que realmente sentimos que es lo correcto.

Debemos analizar si todo el tiempo que hemos pasado con esa persona y a quienes le hemos entregado nuestras noches y días, felicidades y tristezas, ya no valen nada. Tomar en cuenta que debemos comenzar desde cero a recuperarnos y a sanar ya que aunque no se quiera, un divorcio siempre afecta. Si somos jóvenes y sin hijos el camino es más fácil, no digo que sencillo, pero se facilita más, pues el vínculo se rompe y quedará solo el recuerdo de lo que fue. Sin embargo si hay hijos de por medio, uno debe pensar dos veces antes de hacer las cosas. Pensar si en verdad vale la pena proceder para no arrepentirnos después. Siempre es mas difícil para la parte que queda con los hijos y para los hijos en si es por eso que si ya está decidido el tema, deben buscar ayuda profesional para poder sobrellevar las cosas y hacer de su divorcio lo mas pasivo posible de forma que los niños no se vean afectados.  Es muy importante tratar de no discutir ni pelear delante de ellos, aunque no lo crean, ellos se dan cuenta de todo. Explíquenles que mama y papa los quieren mucho a ellos ya ellos tienden a sentir culpa cuando escuchan peleas o cuando ya no ven a una de las figuras paternas en casa. Esto es de suma importancia para que el niño no se vea afectado y mucho menos su autoestima. Recuerda que el divorcio de por sí, ya es traumático para ellos, pues tratemos entonces de sobrellevar las cosas para afectarlos lo menos posible.

Para los que decidieron dar el paso, es importante que se tomen su periodo de luto, que hagan sus reservas emocionales, que se tomen su tiempo para “disfrutar” de sus nueva vida. Es importante que antes de entrar en una nueva relación, hayan pasado al menos 12 meses para que sanen del todo (aunque no hayan sido los afectados). Estos les dará seguridad de que lo que hicieron fue lo correcto o también les dará tiempo para arrepentirse. A las parejas jóvenes recién divorciadas, se le aconseja que tomen las cosas con calma ya que sueles desbocarse con ansias de libertad y es ahí donde comenten errores que podrían costarles la vida.

Para aquellos que no se esperan esta decisión, les podemos decir que las cosas suceden por algo. Tal vez no lo vean en su momento pero créanos cuando le decimos que todo pasa. El tiempo cura todo y no hay que apurarse. Lo bueno es tratar de aceptar los hechos como son, ya no se puede hacer nada y créeme que aunque hagas ahora todo aquello que en años no hiciste y que fueron las causas de que la otra persona haya tomado esa decisión, ya no servirá de nada; así que no te gastes y ahorra esa energía para sanar tus heridas. Recuerda que es posible que te hayan lastimado el orgullo y la dignidad, pero hay que seguir adelante. Seguramente eres un ser valioso que puede mejorar sus defectos y demostrarle a la vida que puede vencer el dolor. Es importante que llores y que te desahogues, esto siempre ayuda, pero sobre todo acepta las cosas con valor y date el lugar que mereces ante todo el mundo. No camines triste y trata de distraerte, las cosas seguramente pasaran antes de lo que imaginas. Al igual que en el caso anterior, tomate un tiempo antes de incursionar nuevamente en el amor y no desesperes.

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