dificultades de aprendizaje
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Regularmente, cuando los niños comienzan la escolarización, comienzan las preocupaciones de los padres. Si será buen estudiante, si alcanzará los objetivos académicos, si aprenderá rápido, o si por el contrario tendrá dificultades. Y es que, las dificultades de aprendizaje tienden a identificarse es en el preciso momento que los niños comienzan la escuela, pero exactamente ¿Cómo detectarlas?

Lo primero que debemos hacer, es entender realmente qué son las dificultades de aprendizaje. Va más allá de una simple materia que a nuestros chicos les cuesta más que otra, porque la dificultad más que en el hacer, están en el aprender a hacer.

Las dificultades de aprendizaje hacen referencia a un grupo de trastornos que afectan el aprendizaje y la ejecución de procesos como la lectura y escritura, el razonar, memorizar, realizar procedimientos lógicos o tareas de cálculo. Dentro del grupo de dificultades de aprendizaje existen varios, cuyo nombre o etiqueta diagnóstica va en relación al proceso que se vea afectado.

Así tenemos entonces la Discalculia, cuando el niño presenta dificultades para el cálculo, Disgnosia, cuando la dificultad se presenta en la percepción e interpretación del entorno a través de los sentidos, Disfasia, cuando la dificultad es de lenguaje, y Dislexia, cuando las dificultades se dan en el proceso de lecto-escritura.

Aunque acá se agrupan algunas de las dificultades de aprendizaje más comunes, hay algunas que hacen referencia a procesos más específicos, por lo que cada caso será diferente y su correcto diagnóstico dependerá de un especialista.

Ahora bien, que un niño presente alguna dificultad o trastorno del aprendizaje, no quiere decir que es más o menos inteligente que cualquier otro. Las dificultades de aprendizaje no están relacionadas con el coeficiente intelectual, porque no se deben a algún retraso mental u otro tipo de trastorno.

Identificarlas no suele ser tan complicado, si nos damos a la tarea de observar a nuestros niños, escucharles y atender a sus llamados. Usualmente, son las maestras y profesores quienes se dan cuenta de que algo sucede, puesto que tienen mayor experiencia y conocen cómo deben ser los procesos de aprendizaje de los niños, independientemente del ritmo de desarrollo de cada uno.

Usualmente, los chicos con dificultades de aprendizaje, presentan bajo rendimiento académico, o fluctuaciones entre las notas de sus distintas materias. Dificultad para concentrarse o seguir instrucciones, lo que se traduce en muchos casos en un ritmo de aprendizaje y/o ejecución lento.

En la mayoría de las ocasiones también presentan problemas a nivel conductual, puesto que debido a su dificultad para aprender ciertas cosas, sienten la necesidad de llamar la atención de otra forma, e intentan solapar su malestar, o evitar ser objeto de burlas. Esto los lleva a presentar comportamientos disruptivos, para desviar la atención de sus problemas de aprendizaje.

Esto además influye directamente en su autoestima, y al no contar con las herramientas para manejar su emocionalidad, lo manifiestan a través de la conducta. La poca tolerancia a la frustración también suele hacerse presente constantemente, por la ansiedad que sienten ante su pobre rendimiento.

Lo positivo es que estos chicos con la adecuada atención e intervención temprana, adquieren las herramientas necesarias para nivelarse académicamente y obtener los conocimientos necesarios para su funcionamiento.

Sin embargo, en el proceso de intervención suele ser muy importante el compromiso de padres y maestros, puesto que serán ellos piezas claves para la mejoría del niño. La intervención generalmente la hace un psicopedagogo, sin embargo, puede también hacerla un psicólogo escolar o clínico infantil que maneje las herramientas para ello.

Para que el tratamiento sea realmente provechoso, se suele solicitar a los profesores y maestras que realicen adaptaciones curriculares, que se ajusten al nivel de aprendizaje del chico y su dificultad, y para ello el psicólogo o psicopedagogo tratante puede entrenarle, y deberán mantener contacto constante.

Lo más importante a resaltar es que son chicos que aunque presenten dificultades en determinadas áreas, también presentan muchas otras habilidades que deben resaltarse. Es decir, se trata de reforzar aquello que sí sabe hacer y explotarlo, y enseñar aquello que no sabe, ajustándonos a sus capacidades.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.