Ya no es un mito que acudir al psicólogo nos puede traer muchos beneficios. Atrás quedaron los días en que ir a terapia era considerado un tabú. Todos deberíamos tener la oportunidad de ser felices con nosotros mismos y mejorar nuestro autoestima, por lo que de vez en cuando es bueno hablar con alguien que nos sepa guiar hacía la felicidad.

Nadie te va a mirar como si estuvieras loco y tampoco te van a juzgar, al contrario acudir a terapia es una buena cosa y muchos saben que te puede volver mejor persona. Sin embargo, es cierto que muchas veces nos es difícil saber cuando es realmente necesario buscar un psicólogo y por qué. La verdad es que hay ciertas cosas que nos pueden indicar que necesitamos ayuda de alguien y que es hora de ir a terapia.

Estas son las señales que debes ver para saber si es hora de ir al psicólogo:

  • Te preocupas todo el tiempo por el pasado y el futuro: las personas que sufren de ansiedad suelen vivir preocupados acerca de lo que ha ocurrido en el pasado y lo que puede ocurrir en el futuro. También es cierto que hay ciertas cosas del pasado que nos pueden afectar por siempre, como lo son momentos traumáticos, muertes, rupturas etc. Lo importante es que si te sientes paralizado por el miedo al futuro y el recuerdo del pasado, ha llegado la hora de que vayas donde un profesional que te ayude a superarlo y que te enseñe como salir adelante y vivir mejor el presente.
  • No eres feliz: el sufrimiento y la depresión no siempre se suelen expresarse de la misma forma en todos. Si no puedes levantarte en las mañanas, no tienes ganas de salir de la casa, te aburre todo lo que haces, entonces puede ser que estés lidiando con depresión o por lo menos una tristeza grave. Ten en cuenta también que hay ciertas señales de tristeza si tienes problemas con tu pareja o en el trabajo. La felicidad no dura todo el día y todos los días, es normal estar triste a veces, pero no es normal estarlo siempre, por lo que una sesión de terapia te puede ayudar a sentirte mejor.
  • Rabia e intolerancia: todos perdemos el control y explotamos en ciertas ocasiones. Pero si estás sintiendo que te sientes frustrado y que todo te causa rabia, entonces es una señal de que te falta el control de tus emociones y que puede haber algo detrás de lo que sientes. No es justo con nadie más, ni contigo, que dejes salir toda tu rabia contra ellos y que arruines tus relaciones personales o profesionales.
  • Dificultad para dormir: muchos problemas emocionales resultan en la pérdida del sueño, pero pocas personas lo saben. Si no estás durmiendo bien o sientes que no descansas lo suficiente, esto puede ser un signo de que tienes sentimientos y pensamientos por explorar. El insomnio también resulta en depresión y sentimientos de negatividad, así que siempre es bueno ir a un psicólogo si sientes que no estás descansando lo necesario y te empieza a afectar tu vida.
  • Ya no tienes sueños: todos tenemos metas, tal vez sea convertirnos en emprendedores con la seguridad que necesitamos, o tal vez sea crear una familia y tener tu propia casa, o tal vez conseguir un posgrado. En todo caso, si ya no tienes la determinación que solías tener, puede ser que algo está pasando en tu vida y que tienes que hablarlo con un terapeuta que te sepa aconsejar y guiar. Tus metas son las que te empujan a ser mejor persona y crecer profesionalmente, por lo que debes siempre saber que a pesar de los malos momentos, no te puedes rendir.

No dejes pasar más tiempo. Si crees que necesitas ver un psicólogo, algunas de estas señales te pueden ayudar a determinarlo. No es una debilidad, al contrario, es una actividad valiente e inteligente para tu vida personal y profesional. Pide ayuda siempre que la necesites, pues te sentirás mejor y sabrás que siempre hay una salida y un camino adecuado para ti. Toma el control de tu vida y ve a terapia si crees necesitarlo.

Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.