Existen muchas cosas que pueden hacernos perder el control: clientes maleducados, compañeros irritantes de habitación o compañeros odiosos de clase. Te dan ganas de gritar, llorar o hacer volar dramáticamente todo lo que tienes a tu alrededor. Claro está que no podemos responder de esa manera ante situaciones de estrés. Según Gananci, estas son algunas frases para empezar el día con alegría y felicidad.

A veces controlar esos arranques de ira puede parecer imposible, pero la verdad es que nadie quiere quedar mal ante los demás. O para ser más realistas: nadie quiere ser despedido del trabajo o iniciar la III Guerra Mundial con el compañero de habitación. Usa los siguientes consejos la próxima vez que quieras arrancarle la cabeza a alguien.

  1. Ponle nombre a tu emoción

Cuando comiences a sentirte caliente durante una discusión, ponle pausa e identifica cómo te sientes. Tómate un momento para reflexionar: ¿estás enojada? ¿Frustrada? ¿Ambos?

Algunos estudios demuestran que cuando etiquetamos los estados emocionales con una palabra como “estoy molesta, estoy triste, estoy ansiosa, etc.” la intensidad de la emoción se contrarresta.

La posibilidad de desconectarnos, por un momento, de un estado emocional nos permite elegir mejor nuestra manera de reaccionar ante alguna situación determinada. Una vez que identificas lo que sientes, es mucho más fácil controlar la reacción.

  1. Dirige tus sentimientos

Conocer lo que sientes no solo facilita tener más control cuando sientas ganas de golpear a tu amiga, sino que te conecta más contigo mismo. De esa manera, cuando mires hacia atrás podrás preguntarte ¿por qué eso me molestó tanto? y luego hallar la respuesta ante esa interrogante.

Ten presente que no puedes almacenar estas emociones para después como lo harías con tu teléfono celular durante una clase. Pero si llegas a algún acuerdo con tus emociones, podrás decirle a otra persona “me molestó mucho lo que dijiste”.

  1. Analízate

A veces analizar tu reacción desde una perspectiva más externa puede ser bastante útil. Por eso se recomienda observar los pensamientos, emociones y sensaciones físicas. Por ejemplo: estoy muy molesta y quiero gritarle a esa persona, mi mandíbula está tensa.

Actuar de esta manera te permite desconectarte un poco de tus emociones. Entonces en vez de tener miedo de tus propias reacciones, podrás responder de una manera más sensata.

  1. Solo respira

Tomarte un momento para respirar profundamente te ayudará a reiniciarte en situaciones estresantes. Cuenta del 1 al 10 y luego viceversa, respirando profundamente entre cada número.

Este ejercicio es bastante útil pues te permite enfocarte en una acción específica, pero sin distraerte totalmente de la situación. Si no tienes mucho tiempo para contar hasta 10, una sola respiración profunda puede hacer la diferencia.

  1. Toma distancia

Comportamientos defensivos durante alguna confrontación son instintivos y probablemente no intencionales. La verdad es muy fácil pensar que toda la negatividad alrededor de ti va directamente hacia ti, o que es tu culpa. Sin embargo, la mayoría de las veces ni siquiera tiene que ver contigo.

Pensar que todo se trata de ti en una mala situación, solo puede empeorar las cosas.

  1. Practica cómo sujetar tus emociones diariamente

Controlar tus emociones puede ser bastante útil en estas situaciones. No obstante, si de alguna manera puedes estar en contacto con tus sentimientos, puedes hacer una gran diferencia al reaccionar apropiadamente ante situaciones tensas.

Considéralo como un ejercicio de actuación. Incluso si no puedes controlar por completo tus emociones, aprende a controlar o al menos a mediar con esos sentimientos en la vida cotidiana.

  1. Predice los eventos desagradables

Aceptémoslo, la mitad de las veces nuestras primeras reacciones cuando leemos esos mensajes que dicen “tenemos que hablar” siempre son incorrectas. A pesar de ello, nos dan tiempo para revisar nuestros pensamientos y sentimientos antes de esa conversación.

  1. Limita el estrés en tu vida

Una de las mejores maneras de prepararnos para experiencias emocionales intensas es cuidándonos cada día. Suena básico pero piensa en cómo respondes al estrés en días donde no has dormido lo suficiente o simplemente estás muy hambrienta.

Cuidarse a sí misma significa: dormir lo suficiente, llevar una dieta balanceada, ejercitarse y tomarse a la hora cualquier medicamento recetado. Esto no solo te ayudará en los momentos tensos, sino en tu vida en general.

¿Qué opinas de estos consejos? ¿Existe algún otro que quieras agregar a la lista?

Edith Gómez es editora en Gananci, apasionada del marketing digital, especializada en comunicación online. Se niega a irse a la cama cada noche sin haber aprendido algo nuevo. Le inquietan las ideas de negocio y, más aún, aportar una mirada creativa al pequeño mundo en el que vivimos.