conflictos en la relación

Las relaciones de pareja, contrario a lo que muchos pueden creer, no son siempre amor y besos.

Los conflictos también se presentan, principalmente porque todos tenemos opiniones, conductas y actitudes diferentes ante determinadas situaciones, por lo que el desacuerdo es parte de nuestras vidas.

Es incluso hasta sano que existan ciertos desacuerdos y conflictos entre las parejas, porque aceptémoslo, es prácticamente imposible encontrar a una persona que piense y actúe exactamente igual a nosotros y esté de acuerdo en todo lo que decimos y hacemos, y si la encontramos, probablemente hay algo que no está funcionando como debería.

Entre seres humanos es común que existan discusiones, tenemos discusiones con nuestros padres, hermanos, amigos, compañeros de trabajo, así que es difícil que no lo hagamos con nuestras parejas.

Sin embargo, así como es sano discutir de vez en cuando, también es sano y mucho más importante, que a pesar de esas discusiones podamos establecer acuerdos y superar eso que en el momento nos molestó.

Quizás parezca complicado, sobre todo cuando el manejo de nuestras emociones se nos dificulta, porque tendemos a pensar que una vez que nos han molestado o nos han herido, no hay vuelta atrás.

Como seres humanos racionales que somos, muchas veces sentimos una necesidad incontrolable (e identificable) de tener la razón, de lograr que el otro acepte que se equivocó, y de no comprometer nuestro orgullo al aceptar nuestros propios errores.

Generalmente, la principal causa de conflicto entre las parejas es esa, la necesidad de tener la razón, y la débil capacidad de identificar en qué nos hemos equivocado nosotros mismos.

Si bien así como todas las personas son diferentes, todas las parejas también son diferentes, y cada una con el día a día y la convivencia, es capaz de encontrar las formas de solucionar las situaciones que generan conflictos, es sólo que en algunos casos, fallamos en ver esas soluciones.

Para solucionar un conflicto no hay una fórmula mágica, no hay unos pasos específicos que debemos seguir para tener éxito, porque todo va a depender del conflicto en sí, de qué lo originó y sobre todo, de qué tan dispuestos estamos a comprometernos y resolverlo. Y, aunque no existe la fórmula mágica, si existen ciertas cosas que podemos tomar en cuenta a la hora de solventar un problema de pareja, y así poder superarlo.

Regularmente cuando discutimos con nuestra pareja, los ánimos pueden llegar a caldearse y tendemos a decir o hacer cosas de las que después nos arrepentimos, además la rabia puede cegarnos y no permitirnos ver en qué estamos fallando.

Es por esto que si éste es el caso, lo mejor es tomarse un tiempo prudencial para que cada quien pueda calmarse, y posteriormente solventar la situación. Intentar solucionarla cuando aún sentimos rabia, sólo logrará empeorarla.

Por otra parte, para poder solucionar y superar un conflicto, es necesario que seamos capaces de identificar qué fue lo que realmente lo ocasionó. Muchas veces decimos que son asuntos tontos que no tienen importancia, pero si generaron un gran conflicto, es porque detrás de esos asuntos tontos se esconde algún otro que en su momento no fue resuelto, o una necesidad que no fue atendida.

Por ejemplo, sucede mucho que las discusiones de pareja se presenten cuando ambos llegan a casa del trabajo.

Si nos dedicamos a recapitular cómo ha sido el día, probablemente encontraremos varias razones que nos hayan llevado a llegar a casa con un estado de ánimo alterado, estresados o con rabia acumulada, razones que a la más mínima y tonta falta de nuestra pareja, nos hará explotar y descargarnos con quién no tuvo la culpa.

Es por ello que si sientes que has tenido un día pesado, lo converses con tu pareja con anticipación, además de que te va a ayudar a desahogarte, probablemente evitarás muchos conflictos innecesarios.

En otros casos, los conflictos se presentan por la dificultad que tenemos de ponernos en el lugar del otro.

Quizás suene raro, pero tendemos a ser egocéntricos en este aspecto, y nos centramos únicamente en aquello que nuestra pareja ha hecho que nos ha molestado y en cómo nos sentimos nosotros.

Si lo pensamos bien, ¿Alguna vez nos hemos preguntado qué pudo haber motivado a mi pareja a hacer lo que hizo? ¿Cómo se siente él o ella? ¿Si sabe que cometió un error  o si aún no lo identifica? O ¿Si simplemente él o ella ven la situación de forma distinta? Estoy segura de que si nos hiciéramos esas preguntas antes de iniciar una discusión, el conflicto podría solucionarse con mucha más facilidad.

Ahora bien, también existen los casos es los que simplemente se ha intentado todo, y aún así es imposible encontrar una solución o llegar a un acuerdo. Cuando éste es el caso, probablemente hayamos llegado a un punto de la relación en el que debemos tomar una decisión crucial.

Deberemos decidir si dejar el conflicto a un lado y continuar con la relación, o por el contrario, acordar que se tienen muchas diferencias y es mejor separarse.

Tomar este tipo de decisiones puede resultar muy difícil, por lo que es importante que te tomes tu tiempo para realmente considerar todos los aspectos y evaluar si han agotado todos los recursos. Una relación de pareja no siempre se termina porque se terminó el amor, muchas veces el amor aún existe y es eso lo que nos lleva a darnos cuenta que las diferencias son irreconciliables y que es mejor para ambos seguir por caminos separados.

Lo importante es que sea cual sea la decisión que tomes, hayas dado lo mejor de ti para encontrar una solución, y si fallaste en el intento, puedas considerar lo que es mejor para tu bienestar y equilibrio emocional. Los asuntos inconclusos usualmente terminan reapareciendo en otro momento y bajo otras circunstancias.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.