Bloqueo Mental
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Te toca entregar un reporte en la facultad al día siguiente, o tu jefe te ha asignado la tarea de realizar un importante informe que deberás entregar en pocas horas, pero te sientas frente a la computadora y te das cuenta que aunque tienes idea de lo que debes hacer, no sabes por dónde comenzar. Probablemente te estás enfrentando a un bloqueo mental.

Y entonces, ¿Qué hacer ante un bloqueo mental? Para poder superarlo es necesario saber realmente a qué nos enfrentamos. Aunque es sumamente común, muchas personas no saben reconocerlo cuando se presenta e insisten en continuar con la labor asignada sin tomar las medidas necesarias.

Un bloqueo mental es la forma en la que el cerebro, seguramente por agotamiento, no permite que proceses la información adecuadamente, dificultándote hacer uso de tu memoria para comenzar a trabajar. Es decir, esa sensación en la que sabes que lo tienes que hacer o decir, pero aparentemente no encuentras la forma de hacerlo.

Un ejemplo muy común de ello es cuando sabemos la respuesta correcta a determinada pregunta, pero por alguna razón no podemos recordarla y afirmamos tenerla en “la punta de la lengua”. Esta situación en específico, es un bloqueo mental.

Enfrentarlos es muy sencillo si sabemos identificarlos. Cuando se nos presenta un bloqueo mental, más que la ansiedad o el malestar que pueda producirnos, es una forma de nuestro cerebro de decirnos que necesita descansar. El cuerpo humano es muy sabio, incluso como para enviarte este tipo de señales.

Así que si te sucede con regularidad, es casi seguro que necesites un descanso. Ahora bien, si tienes una asignación pendiente que debes entregar en poco tiempo y no puedes permitirte un tiempo prolongado de descanso, puedes llevar a cabo acciones sencillas que te ayudarán a salir de ese bloqueo.

Intenta cambiar de espacio. Muchas veces nuestro cerebro no sólo está agotado por tanto trabajo, sino que también está cansado de los mismos ambientes, y esto lleva a que la inspiración desaparezca, por así decirlo. Así que si puedes moverte y trabajar en otro lugar, será muy beneficioso para ti.

Puede ser un parque o un café, a veces, incluso hasta cambiar de asiento o de posición puede ayudarte, lo importante es que introduzcas un cambio que le ayude a tu cerebro a reactivarse. Si tienes el tiempo, sal a caminar unos minutos, ten una pequeña conversación con alguien, o lee al menos una página de tu libro favorito.

Tu cerebro solo necesita unos minutos de distracción, para poder reenfocarse, así que no te tomará demasiado tiempo. Además en esa caminata, conversación, libro, etc., quizás puedas encontrar la inspiración que te hace falta.

Puedes ocupar también algunos minutos realizando una actividad dinámica o divertida. Juega una partida de tu juego favorito en el teléfono o computadora (solo una), haz un crucigrama, lee una revista, haz ejercicios sencillos que no ameriten ningún implemento, etc.

Colócate un tiempo límite y establece metas. Aunque probablemente ya tu jefe o profesor te haya dado un tiempo límite en el que debes entregar la asignación; es importante que tú también te lo coloques. De esta forma evitas dejar todo para último momento, y además, a veces la presión de saber que debes terminarlo en poco tiempo te motiva y hace que las ideas fluyan.

Evita estancarte. Es común que cuando las ideas comienzan a fluir, comenzamos a trabajar y en determinado punto nos volvemos a estancar. Si puedes, sáltate ese punto y continúa con lo que sabes o el resto de las ideas que tienes; después tendrás tiempo para volver allí, y mientras sigues trabajando, tu cerebro se mantendrá activo intentado encontrar una solución.

Por último, evita pensar o creer que a la primera vas a tener una gran idea o la asignación te quedará genial. Aunque a veces pueda suceder, la mayoría de las veces las grandes ideas se van construyendo poco a poco, y requieren dedicación, no salen a la primera.

Tómate el tiempo para crear, tener varias ideas, evaluar tus opciones y tus conocimientos, y a partir de allí construir lo que será tu idea genial. Establece intervalos cortos de descanso, que te permitan luego reevaluar lo que has hecho hasta el momento, y continuar con la mente más despejada.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.