las críticas
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Día a día absolutamente todos estamos expuestos a recibir críticas, de las personas a nuestro alrededor, de nuestros amigos y/o compañeros de trabajo, de nuestros familiares y a veces hasta de nosotros mismos, porque cada quien tiene diferentes gustos, estilos de vida y formas de ver las cosas, lo que hace que todo sea criticable.

Normalmente cuando recibimos una crítica, tiende a afectarnos mucho, porque nos sentimos atacados, vulnerables, y nos ponemos a la defensiva.

Realmente, recibir críticas no siempre tiene por qué ser malo, si aprendemos a identificar y entender la intención de la persona que la emite, y si nos conocemos lo suficiente como para estar al tanto de nuestras capacidades.

Dependiendo de su intención, las críticas pueden ser constructivas o destructivas, sin embargo, sin importar qué tipo de crítica sea, podemos aprender a sacarle provecho y nos servirán de mucha ayuda.

Una crítica destructiva se caracteriza por estar constituida por palabras que pueden resultar ofensivas, cierto tono de agresividad, por no aportar soluciones y parecer más una ofensa que una forma de indicarnos qué cosas podemos mejorar.

Las críticas constructivas por su parte se caracterizan por estar orientadas hacia la ayuda, indican la falla pero ofrecen soluciones para ella, la persona que la emite lo hace con la intención de mejorarte y no de ofenderte, es respetuosa y en sus palabras no hay cabida a la agresión. Sin embargo, aunque vengan con la mejor intención del mundo, en ocasiones también es posible que las tomemos de forma negativa o no sepamos aceptarlas; sobre todo cuando de entrada tenemos ciertos problemas para reconocer nuestros errores.

Independientemente del tipo de crítica que recibamos, es importante que aprendamos a aprovecharla, además, todo va a depender de la actitud que decidamos tomar ante ella.

Lo principal es aprender a diferenciarlas, y a partir de allí tomar lo que creemos que puede ayudarnos. Al recibir una crítica constructiva el proceso se hace mucho más fácil, si entendemos que quien la emite no lo hace para dañarnos, al contrario, lo hace porque se preocupa por nosotros y quiere ayudarnos.

Las críticas constructivas nos edifican, al tomar una actitud de apertura hacia ellas, podremos darnos cuenta de cosas o aspectos de nosotros mismos que quizás no habíamos identificado, y que podremos trabajar para mejorarlos, entendiendo que tenemos las capacidades, habilidades y fortalezas para hacerlo, y trabajando o aceptando nuestras debilidades.

Muchas veces recibir una crítica constructiva nos lleva a darnos cuenta que es necesario pedir ayuda para determinada actividad, y el hacerlo, es pieza clave para procurar nuestro bienestar.

Por otro lado, aunque la intención de la crítica destructiva no sea la mejor, aunque la persona que la hace sólo busque resaltar nuestros defectos, podemos aprovecharlas si entendemos que cuando la crítica es destructiva, en gran medida no tiene que ver con nosotros.

Cuando una persona emite críticas de este tipo, usualmente está proyectando aspectos de sí mismo con los que no está feliz o que le desagradan, pero es muy orgulloso para admitirlo. Generalmente esta personas poseen poco amor propio, lo que los lleva a intentar dañar a otros para hacerlos sentir tan miserables como ellos.

Si tú recibes este tipo de críticas, no le des más importancia de la que amerita, entiende que ese tipo de críticas dice más de la persona que la hace que de ti, pero tómate el tiempo de identificar en ese mensaje, qué cosas sí te pueden servir. O por otra parte, trata de verlo como un impulso para lograr tus objetivos, si alguien intenta desmoralizarte, probablemente es porque se siente de la misma forma y no quiere permitir que otros avancen, así que sólo quiere decir que vas por buen camino.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.