La realidad de emigrar
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El fenómeno migratorio es algo que ha existido desde hace muchos años, presentándose principalmente cuando los países están es crisis de diversa índole (política, económica, humanitaria, etc.) llevando a sus habitantes a buscar una mejor calidad de vida en otro país. Si bien es algo que sucede desde hace mucho tiempo, poco se habla sobre la realidad de Emigrar.

Actualmente, este fenómeno migratorio se ha hecho mucho más común, especialmente en países Latinoamericanos en los que la educación y la vida en general es sumamente costosa, o en los que los porcentajes de  inflación son elevados, hay crisis humanitaria por escasez de alimentos y/o medicinas, pocas oportunidades laborales e inseguridad; como es el caso de Venezuela.

Sin embargo, a pesar de todas las dificultades que una persona pueda estar atravesando en determinado país, tomar la decisión de emigrar y llevarla a cabo no siempre suele ser fácil, puesto que nos lleva a enfrentarnos con diversas realidades para las que no todo el mundo está preparado.

En primer lugar, lo que más pesa, es la carga emocional que representa la migración a otro país. Tener que dejar a tus familiares, amigos, tus costumbres, tu casa, tu comida y un sinfín de cosas más, para la mayoría representa una dificultad significativa, puesto que significa apartarse de todo lo que le es familiar, a lo que está acostumbrado y le gusta, y adaptarse a una nueva cultura.

En segundo lugar, es el temor a lo desconocido. El no saber a qué podemos enfrentarnos, si podremos adaptarnos, si podremos estabilizarnos rápidamente y encontrar trabajo, suele generar mucha ansiedad y dudas, que en algunos casos, terminan por aplazar la decisión.

Por otra parte, hay personas que piensan que al salir de su país natal y entrar a uno nuevo, inmediatamente su vida mejorará de forma drástica, y cuando llegan al nuevo país, se enfrentan con la realidad de que es un proceso que lleva tiempo, paciencia y mucha organización.

Tomar la decisión de emigrar y llevarla a cabo puede ser difícil; sin embargo el proceso tiende a hacerse más llevadero cuando estamos conscientes de qué es a lo que nos estamos enfrentando. Es un proceso que requiere que le dediquemos tiempo y planificación, que investiguemos, y que sobre todo, nos preparemos adecuadamente.

Lo principal a tomar en cuenta antes de decidir emigrar, es analizar e identificar realmente las razones por las que queremos hacerlo, y si será una decisión permanente o temporal. En ocasiones, muchas personas se deciden a hacerlo porque todos a su alrededor lo han hecho, y luego se dan cuenta que no era algo que querían para sí mismos.

Por ende, identificar las razones por las que queremos hacerlo y analizar si son verdaderamente razones de peso para nosotros, será crucial antes de tomar cualquier decisión. Emigrar es un proceso muy personal y cada quien lo vive de forma diferente, por lo que conocernos nos ayudará a estar preparados para ello.

Una vez que has identificado las razones por las que quieres hacerlo, es necesario que establezcas un plan de acción. Esto va a incluir el tiempo que creas que te tomará finalmente hacerlo, investigar las diversas opciones que tienes a tu alcance para hacerlo, los recursos con los que cuentas y qué cosas necesitas.

De esta forma podrás analizar todas las opciones con detenimiento, y escoger la que mejor se adapte a tus expectativas. El mejor país para emigrar no es necesariamente el más grande, el más famoso, ni ese al que se fueron gran parte de tus amigos; porque cada quien es diferente y por tanto deberá escoger un lugar que se adapte a sus necesidades.

Es importante considerar además, si deseas emigrar solo o en pareja o familia. Muchas veces tendemos a pensar que emigrar solo es más fácil, puesto que es menos papeleo y menos gastos, además de tener la responsabilidad de encargarte únicamente de ti mismo, sin embargo, al tener esta postura no siempre consideramos todos los escenarios.

Si bien es cierto que emigrar solo puede agilizar el proceso; una vez que te encuentras en el nuevo país, las cosas pueden hacerse más difíciles. Contar con una pareja o familiares que emigren contigo suele ser muy beneficioso, a nivel económico porque habrá más personas que puedan trabajar y generar ingresos, y a nivel emocional, porque contarás con la compañía de personas queridas que te ayudarán a extrañar menos a los que se quedaron en casa.

Además, siempre es bueno contar con alguien en caso de cualquier emergencia; o simplemente para sobrellevar esos momentos en los que la nostalgia te aflige.

Salir de tu país de origen no es nada fácil, especialmente cuando dejas a tantas personas y momentos felices allí, por lo que independientemente de tus motivos, siempre será más recomendable tomarse el tiempo de verdaderamente analizarlo.

La realidad es que emigrar requiere de mucha paciencia, planificación y organización; pero sobretodo, de mucha valentía, puesto que las cosas no siempre salen como esperas, y tendrás que enfrentarte a diversos retos que requieren de tu entereza, en muchas ocasiones solo, y además en un país que no conoces.

No temas pedir ayuda, no tiene nada de malo escuchar consejos de otras personas que ya hayan pasado por esas experiencias. Sin embargo, toma lo que sientas que te sirva, pero encárgate de vivir tu proceso tú y prepárate para ello. Conversa con otras personas, comunica tus sentimientos, emociones y miedos.

Intenta mantener una actitud realista, con u gran toque de positivismo, piensa que si has tomado la decisión es porque buscas un mejor futuro para ti y por consiguiente para los tuyos, y para lograrlo, independientemente de si se presentan adversidades o no, deberás ser fuerte y trabajar duro.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.