Equilibrio Emocional
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Para nadie es un secreto que alrededor del mundo, muchos países están atravesando tiempos de crisis, sin embargo, no es necesario que un país esté en crisis, para que una persona lo esté. A veces, las preocupaciones del día a día, sumadas a factores determinantes en nuestras vidas, pueden representar crisis en nosotros ante las que se nos hace difícil mantener el equilibrio emocional.

Toda crisis supone un cambio, ya que en sí, se define como un cambio significativo en una situación o proceso, que genera consecuencias importantes en diversos aspectos. Por lo tanto, una crisis  puede ser desde un embarazo no planificado, hasta un despido, o por supuesto, la situación económica de un país.

Normalmente, tendemos a ver las crisis como fracasos o situaciones negativas, que tienen efectos negativos en nuestra conducta, nuestros pensamientos y nuestras emociones. Cuando atravesamos tiempos de crisis, tendemos a sentirnos estresados, agobiados, nuestros niveles de ansiedad aumentan, nos enfermamos con mayor regularidad, y no le vemos salida a la situación.

Y es que, si bien es cierto que las crisis pueden llegar a generar consecuencias graves no solo en nosotros sino también en nuestro entorno; es nuestra actitud y visión ante ella lo que va a determinar si podremos enfrentaras, o nos dejaremos arrastrar por ellas.

Reza un dicho muy común, que de toda crisis nace una oportunidad; y si lo analizamos bien, puede ser completamente cierto, si cambiamos nuestra visión de las cosas. Si vemos las crisis como una oportunidad de cambio positivo, seguramente tendremos el poder de transformar nuestras vidas hacia unas más plenas, positivas y felices.

Pero entonces, ¿Cómo mantenemos el equilibrio emocional en tiempos de crisis? Lo primero, es identificar qué es eso que te está generando malestar para saber si podremos cambiarlo nosotros mismos o no. Cuando tenemos control sobre ese aspecto de nuestra vida que supone una crisis, será mucho más fácil afrontarla y reestablecer nuestro equilibrio.

Sin embargo, cuando las cosas escapan de nuestro control, el camino puede hacerse más cuesta arriba, puesto que no depende de nosotros cambiar la situación. Sin embargo lo que sí depende de nosotros es la óptica con la que la miremos, y las oportunidades que encontremos para poder aprovecharlas.

Porque sí, las crisis pueden ser muy provechosas si aprendemos a manejarlas. El manejar y superar una crisis que escapa e tu control, toma también de mucha aceptación, puesto que deberemos aprender a trabajar con lo que tenemos, y es precisamente allí, donde nacen las oportunidades.

Es así como vemos emprendedores que comenzaron desde abajo, sin dinero, sin recursos y sin apoyo, y llegan a ser grandes empresarios reconocidos, porque se atrevieron a mirar un poco más allá, y aprendieron a trabajar con lo que en ese momento la vida les presentaba.

Una vez que hayas cambiado de óptica, esto no quiere decir que inmediatamente la crisis se va a solucionar, ni mucho menos que las preocupaciones van a desaparecer, pero si tendrá mejor consciencia de lo que sucede a tu alrededor y cómo puedes aprovecharlo.

Tómate un tiempo para drenar. Busca alguna actividad placentera que puedas realizar, bien sea e ejercicios, manejar bicicleta, correr, pintar, nadar, bailar, tejer y un sinfín de cosas más. Lo importante es que te produzcan placer, te relajen y te permitan desconectarte al menos por algunos minutos, dela crisis que vives.

Si la crisis es económica, como es en el mayor de los casos, pues no necesitas de mucho dinero (o de dinero en sí) para distraerte. Puedes optar por actividades caseras en solitario o en conjunto, pero que te brinden por algunos minutos esa sensación de bienestar.

Mantente alejado de las noticias, los comentarios negativos y cualquier cosa que refleje o te recuerde la crisis por la que atraviesas. No se trata de negar la realidad, porque de un u otra forma sabes que existe, se trata de simplemente dejar de lado todas esas cosas que solo logran afectarte más.

Habla, comunícate. Siempre es positivo hablar con familiares o amigos acerca de lo que estás viviendo, porque te permitirá desahogarte y ellos podrán brindarte otra visión de la situación. Sin embargo, evita que éste sea siempre el tema de conversación. Hablar constantemente de la crisis que atraviesas te llevará a quedarte estancado, y quejarte sin encontrar soluciones.

Finalmente, ten una visión realista de las cosas, pero intenta enfocarte en lo positivo. Resalta aquellas cosas o recursos con los que aún cuentas y aprovéchalos al máximo, y verás poco a poco cómo con una mejor actitud, vas encontrando oportunidades a tu alrededor, y podrás reestablecer tu equilibrio emocional.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.