Efectos de vivir con un padre narcisista.

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Hablar de padre o madres narcisistas puede parecer extraño, puesto que es difícil imaginar a una persona que por esencia solo piensa en sí misma y en satisfacer sus deseos, con la necesidad o las ganas de tener y criar un hijo con amor y cuidado, e incluso es difícil pensar que puedan satisfacer las necesidades de un niño, como cualquier padre lo haría. Sin embargo, sí existen los padres narcisistas, y los efectos que la crianza de estos tienen en los niños a veces pueden ser aterradores.

La verdad es que, cuando una persona narcisista por definición, tiene un hijo, no lo hace necesariamente para amarle y cuidarle como es debido y esperado, más bien lo hacen para criar a ese hijo como una extensión de sí mismo.

Lo que significa que los padres narcisistas únicamente tienen hijos para así poder tener a alguien a quien controlar, que pueda satisfacer todos sus deseos personales, y además para que de esta forma, puedan cumplir a través de sus hijos todas esas metas que ellos mismos tuvieron cuando eran jóvenes y no fueron capaces de alcanzar.

Es así como los efectos de ser criado por padres narcisistas no tardan en aparecer. Comúnmente los hijos de padres narcisistas presentan diversas dificultades para construir su propia personalidad, porque en edades tempranas que es cuando la personalidad se construye, son forzados a alcanzar todas las expectativas de los padres, a comportarse como los padres dicen que deben hacerlo, y a satisfacer sus deseos sin importar cuáles sean.

Así que, en lugar de construir su personalidad, los niños adoptan esa que sus padres esperan que ellos tengan, quitándoles entonces su libertad de expresión.

Lo más triste de este tipo de situaciones es que no es sino hasta muchos años después, que estos chicos se dan cuenta que han sido criados por un padre o madre narcisista, probablemente cuando son adolescentes y comienzan a escuchar comentarios al respecto por parte de sus amigos, mostrándoles lo que no es normal. Aunque incluso, pueden no darse cuenta sino hasta que ya son personas adultas.

Y, mientras se dan cuenta, ellos han vivido toda una vida tratando de satisfacer a sus padres y probablemente fallando en el intento, debido a que una persona que según las características de una persona narcisista, nunca se sentirán completamente satisfechos y siempre van a querer y esperar más (y pedirán más).

Esto deja a los niños con un sentimiento de culpa, y como si no se sintieran parte de algo, inadecuados, destruyendo así su autoestima, si es que alguna vez la tuvieron, porque sienten que no son lo suficientemente buenos como para que sus padres los quieran.

Pero es que precisamente eso es lo que un padre o madre narcisista busca, destruir o no ayudar a construir la autoestima de su hijo, para de esta forma tener a alguien a quien poder controlar, porque los niños sienten que la única forma de ser amados es satisfaciendo todas las necesidades de sus padres, y, como los padres nunca estarán satisfechos por su estructura de personalidad, se crea un círculo vicioso del que es difícil salir.

Y aunque para este tipo de padres todo parezca muy normal, si pensamos lo suficiente en el asunto sabremos que toda esta situación puede considerarse como abuso psicológico. Incluso, en muchos de estos casos este tipo de padres pueden llegar a cometer abuso físico, porque cuando un niño no cumple con sus expectativas, es severamente castigado, con falta de atención y cuidado, y abuso físico como cachetadas o golpes.

Los efectos de vivir y ser criados por padres narcisistas no se limitan a la niñez, la mayoría de ellos a largo plazo continúan causando estragos en la vida de estas personas, continuando hasta la adolescencia y la adultez. Son adolescentes y adultos con pobres habilidades sociales, para comenzar y mantener relaciones románticas e interpersonales.

Tienen la tendencia de asociarse o juntarse con personas igual de narcisistas que sus padres o incluso más, porque han aprendido que la única forma de ser queridos es siendo extremadamente complacientes. Y, si por alguna casualidad son capaces de encontrar a una persona que los quiera por lo que verdaderamente son y no por lo que pueden hacer, con el tiempo se sienten incómodos e inadecuados, causando en a mayoría de los casos, que la relación termine.

Por otro lado, están aquellos que, como el aprendizaje se da básicamente por imitación, aprenden que la forma de establecer relaciones con otros es siendo narcisista como sus padres. Esto no lo aprenden de forma consciente, más bien es algo que se queda adherido a sus estructuras de personalidad. Así que es igualmente común que los hijos de padres narcisistas se conviertan en adultos narcisistas.

No debería extrañarnos entonces encontrar cada vez más en los consultorios de psicólogos y psiquiatras, personas que no logran establecer relaciones duraderas o mantenerlas, porque siempre encuentran un defecto en la pareja por muy buena que sea, o por el contrario, personas en extremo sumisas que no se sienten bien en ninguna relación, porque no han aprendido que lo que son es suficiente.

De cualquier forma, los efectos de vivir con un padre o madre narcisistas difícilmente desaparecen con el tiempo. Se hace necesario en primera instancia darse cuenta de que se ha tenido un padre narcisista, para luego tomar la decisión personal de asistir a psicoterapia y afrontar los fantasmas.

Otras personas pueden llegar a superar estas situaciones, cuando han experimentado una experiencia significativa en sus vidas que les ha hecho poner todo e perspectiva. De una u otra forma, construir relaciones saludables en la edad adulta después de ser criado por un padre narcisista, requiere de un profundo viaje interior, que aunque no será fácil, será liberador.

Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.