Autocontrol emocional
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Los seres humanos, a pesar de que somos seres racionales, en más ocasiones de las que creemos, actuamos de forma impulsiva dejándonos llevar por nuestras emociones. Esto sucede por un pobre control de las propias emociones, llevándonos a pensar entonces en formas de tener mayor autocontrol emocional.

El control de nuestras propias emociones y acciones, hace referencia a un proceso, mejor conocido como autocontrol, en el que de forma consciente podemos detenernos a analizar diversas situaciones, las emociones que nos producen y nuestras posibles formas de accionar, para entonces poder tomar la decisión más acertada.

Extrañamente, la mayoría de las personas carecen de autocontrol emocional, o éste es muy pobre, dejando entonces que sus emociones les afecten al punto de ser estas quienes controlan su propia vida. Esto trae como consecuencia pobres relaciones interpersonales, pobre auto concepto, fallas en la autoestima, y un sinfín de consecuencias más.

Tener mayor autocontrol emocional no necesariamente es difícil, pero si requiere de mucha atención y disposición de nuestra parte, puesto que deberemos reconocer aquello que no nos está funcionando para poder cambiarlo. Además, usualmente toma de mucha introspección el poder reconocer nuestras propias fallas.

Para lograrlo, es necesario llevar a cabo ciertas acciones. Lo primero que debemos hacer, es reconocer las propias emociones y qué las causa. Es decir, es necesario realizar una especie de monitoreo de nuestras propias sensaciones ante determinadas situaciones.

Identifica qué es aquello que suele alterarte, en qué momento del día te alteras más, y cómo reaccionas en esas situaciones. De esta forma podrás tener un panorama más claro, y a partir de allí establecer un plan de acción.

Una vez identificado qué es aquello que suele alterarte, o qué situaciones te llevan a actuar de forma emocional y no racional, puedes controlar tu ambiente, y así controlarte a ti mismo. Si bien es cierto que no tenemos control sobre todas las situaciones y mucho menos sobre las personas a nuestro alrededor, sí podemos controlar la forma en la que reaccionamos, modificando o actuando sobre nuestros ambientes.

Por ejemplo, si has tomado la decisión de adquirir un estilo de vida más saludable, disminuyendo el consumo de azúcares, al principio, se hará necesario eliminar cualquier indicio de azúcar a tu alrededor para evitar caer en tentaciones.

Si solías comprar un café y una dona de camino a la oficina, quizás puedes empezar por sólo comprar el café y comer una fruta o alguna opción más saludable, en lugar de la dona llena de azúcar. Si en el trabajo los viernes suelen llevar dulces para amenizar el fin de la semana laboral, asegúrate de llevar tu propio refrigerio para no tentarte a comer aquello que por decisión propia, no debes.

Lo mismo podemos hacer con situaciones o personas a nuestro alrededor. Si ya hemos identificado que es eso lo que nos lleva a perder el control de nuestros impulsos, entonces evitar esas situaciones o personas será lo mejor. Si no podemos hacerlo, al menos hemos desarrollado consciencia de aquello que nos molesta, lo que facilita nuestro autocontrol.

Establece tus propios límites, si tú los tienes claros será más probable que otras personas también los tengan y no intenten transgredirlos. Anticípate y comprométete con aquello que deseas lograr o controlar, antes de verte envuelto en esa situación.

Establece expectativas reales y ajústalas de acuerdo a tus valores y creencias. No siempre podemos ser racionales, no siempre podemos actuar de forma correcta, y no siempre podemos controlarnos. En ocasiones por más esfuerzos que hagamos, controlar las emociones se hace difícil y esto no quiere decir que necesariamente sea malo.

Lo importante es reconocer cuando hemos actuado mal, y trabajar paraqué cada vez sean menos las veces que lo hagamos. Pedir disculpas cuando sea necesario, y perdonarnos a nosotros mismos. Como humanos, todos cometemos errores, por lo que no serás ni le primero ni el último que se deja llevar por sus emociones alguna vez.

Adquiere hábitos saludables, busca tener momentos de distracción y relajación. Muchas veces actuamos de forma impulsiva, porque hemos acumulado frustraciones a lo largo del día que al final terminan por explotar. Por ende, tener momentos de distracción o relajación te ayudará a drenar aquello que sientes, sin tener que lastimar a nadie.

El autocontrol es una capacidad que todos tenemos dentro de nosotros, algunos más desarrollada que otros, lo importante es ponerlo en práctica cada vez que podamos, puesto que con la práctica nos vamos haciendo el hábito, y podemos extender nuestro autocontrol emocional a la mayoría de las situaciones.

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