hipocresia
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Entendemos por Hipocresía la diferencia o inconsistencia que existe entre aquello que se dice y aquello que se hace. Esa forma de los seres humanos de esconder y/o reprimir sus verdaderos deseos o pensamientos y mostrar aquello que se adapte más a las expectativas de su entorno.

Ahora bien, muy probablemente todos conocemos a alguien que hace esto más seguido de lo que parece, una persona cuyo estilo de vida parece estar basado en la hipocresía, y seguramente nos molesta.

Sin embargo, de lo que no nos damos cuenta es que absolutamente todos hemos sido hipócritas en algún momento de nuestras vidas. Pero esto, ¿A qué se debe?

Hay muchas razones que pueden llevar a una persona a mostrar su faceta hipócrita, pero principalmente está dictado por la sociedad en la que vivimos y su cultura.

Vivimos en el mundo de las máscaras, de los estereotipos, del querer pertenecer y ser aceptado, porque parece que eso es parte fundamental de nuestra vida.

Como seres relacionales que somos, no estamos acostumbrados a vivir nuestra vida solos, por el contrario, buscamos relacionarnos constantemente y sentirnos pertenecientes a un grupo, y es allí, en ese querer pertenecer, que vamos perdiendo un poco de nuestra identidad.

Si bien el ser humano no es un ser que nace hecho, sino que se construye a medida que va creciendo, lo ideal sería que nos construyéramos bajo nuestros propios deseos e individualidades.

Nuestro gran problema es que no nos basta con construirnos, sino que además queremos agradar a quien quiera que nos conozca.

Es entonces cuando los comportamientos hipócritas comienzan a aparecer. A veces son adrede, otras veces lo hacemos sin pensar, lo cierto es que en muchas ocasiones terminamos expresando o diciendo aquello que los demás quieren ver y escuchar, y no necesariamente lo que nosotros deseamos manifestar.

Nos hemos puesto a pensar, ¿Qué sentido tiene ser hipócrita?, quizás no. Si bien es cierto que al expresar y decir sólo lo que los demás quieren escuchar probablemente ganemos muchos amigos, a la larga esa felicidad que buscamos al querer pertenecer no la habremos encontrado, porque sí podremos estar rodeados de personas, pero sabremos realmente cuál es nuestra identidad.

Además, mantener una imagen que no es la tuya real, suele ser sumamente agotador, y con el tiempo las personas se dan cuenta.

Aunque el principio cueste aceptarlo, son mucho más agradables las personas reales, sinceras, que no temen mostrarse tal cual son y que no están al pendiente de lo que otros puedan pensar acerca de ellos, porque proyectan una imagen de mucha más seguridad y viven su vida quizás con mayor tranquilidad.

Si es el caso de que te encuentras rodeado de personas hipócritas, quizás sea mejor que comiences a analizar tu círculo social y te replantees con quién te relacionas.

El estar rodeado de personas así no sólo resulta tóxico para ti porque vives en un ambiente de falsedad, sino que además proyecta una imagen de ti que muy probablemente no es la que quieres proyectar, y quizás te aleje de conocer personas más sincera y comprometidas con quien verdaderamente son.

Así que si te sientes identificado con alguna de estas líneas, es hora de que comiences a analizar qué aspectos de tu vida estás dejando de mostrar sólo por complacer a otros, y qué vida es la que realmente deseas vivir.

Aunque el camino para conocerse a sí mismo quizás no sea el más fácil, es indudablemente satisfactorio poder mostrarte como verdaderamente eres, además, al hacerlo podrás estar seguro que las personas que se quedan a tu lado lo hacen porque verdaderamente te aprecian tal y como eres, y no sólo por algún interés o “hipocresía”.

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Psicóloga egresada de la Universidad Rafael Urdaneta de Maracaibo, Edo. Zulia (Venezuela) desde hace 5 años. Especializada en el área infanto-juvenil y familiar, con estudios en Duelo, Crianza, Pedagogías Alternativas y Certificada como Psicoterapeuta Existencial por el Colegio Latinoamericano de Psicología Comprensiva. Actualmente trabajando en la línea de Reeducaciones Psicopedagógicas para niños y adolescentes con diagnóstico de TDAH.
  • Alfredo Cordova

    Comparto la opinión hasta cierto punto sin embargo, consido que per se la hipocracia no puede ser mala ni buena, dejo una fragmento del Elogio a la Estulticia de Erasmo de Rotterdam, ” donde entre otros temas aborda el tema de la Hipocresía y dice “Cuando todo el mundo está loco estar cuerdo es una locura”,según ello la hipocresía a cierto nivel contribuye a que las relaciones humanas sean más manejables e inclusive es positivo. Al fin al cabo dar un buenos dias a alguien que te cae mal incluso es Hipocresía.

  • Rober Lucena

    Saludos muy bueno el tema, complacido con la petición que realice hace algunos días.