Muchas veces nos sentimos agobiados por la rutina diaria o por diversas situaciones en nuestras vidas; podemos llegar al borde de la depresión o sufrir de diversas consecuencias en nuestra salud física o mental debido al estrés. Quizás nos topamos con dificultades que nos cuesta manejar por nosotros mismos.

Para evitar una sobredosis de estrés que puede afectar gravemente nuestra salud mental y física, lo ideal es llevar un estilo de vida más saludable y escapar durante el mayor tiempo posible de situaciones de emergencia que ameriten intervención experta (aunque ésta no está de más en nuestra vida ordinaria). Prueba estos consejos para potenciar la posibilidad de encontrar el equilibrio adecuado en tu vida.

  1. Valórate:

Trátate con amabilidad y respeto, y evita la autocrítica desmedida. Dedica tiempo a tus pasatiempos y proyectos favoritos, o amplía tus horizontes. Haz un crucigrama diario, planta un jardín, toma clases de baile, aprende a tocar un instrumento o estudia otro idioma.

  1. Cuida tu cuerpo:

Cuidarse físicamente puede mejorar tu salud mental. Asegúrate de:

  • Comer comidas nutritivas
  • Evitar los cigarrillos: pide ayuda para dejar de fumar
  • Beber abundante agua
  • Ejercitarte, que ayuda a disminuir la depresión y la ansiedad y mejora el estado de ánimo
  • Dormir lo suficiente. los investigadores creen que la falta de sueño contribuye a una alta tasa de depresión en los estudiantes universitarios.
  1. Rodéate de buenas personas:

Las personas con fuertes conexiones familiares o sociales generalmente son más saludables que aquellas que carecen de una red de apoyo. Haz planes con familiares y amigos de apoyo, o busca actividades donde puedas conocer gente nueva, como un club, clase o grupo de apoyo.

  1. Regálate:

Ofrece tu tiempo y energía para ayudar a alguien más. Te sentirás bien haciendo algo tangible para ayudar a alguien que lo necesita, y es una excelente forma de conocer gente nueva. Siempre hay muchas opciones que resultan bastante divertidas y a muy bajo o ningún precio para cumplir con este objetivo.

  1. Aprende a lidiar con el estrés:

Nos guste o no, el estrés es parte de la vida. Practica buenas maneras de afrontarlo: prueba estrategias de estrés de un minuto, entrénate en Tai Chi, haz ejercicio, realiza una caminata por la naturaleza, juega con tu mascota o intenta escribir un diario como medio reductor del estrés.

Además, recuerda sonreír y ver el humor en la vida. La investigación muestra que la risa puede estimular tu sistema inmunológico, aliviar el dolor, relajar tu cuerpo y reducir el estrés.

  1. Calma tu mente:

Intenta meditar, atención plena y/o la oración. Los ejercicios de relajación y oración pueden mejorar tu estado de ánimo y tu visión de la vida. De hecho, la investigación muestra que la meditación puede ayudarte a sentirte tranquilo y mejorar los efectos de la terapia.

  1. Establece metas realistas:

Decide qué quieres lograr académicamente, profesionalmente y personalmente, y anota los pasos que necesitas para alcanzar tus objetivos. Apunta alto, pero se realista y no hagas demasiados compromisos. Disfrutarás de una gran sensación de logro y autoestima a medida que avances hacia tu objetivo.

Siempre es recomendable en este aspecto establecer metas realistas a corto plazo y diseñar un plan para llegar a la gran meta que se busca. Recuerda disfrutar el camino hacia la meta, por supuesto.

  1. Rompe la monotonía:

Aunque nuestras rutinas nos hacen más eficientes y mejoran nuestras sensaciones de seguridad y protección, un pequeño cambio de ritmo puede animar un horario tedioso. Modifica tu ruta para trotar, planea un viaje por carretera, camina en un parque diferente, cuelga algunas fotos nuevas o prueba un nuevo restaurante.

  1. Evita el alcohol y otras drogas:

Mantén el consumo de alcohol al mínimo y evita otras drogas. A veces las personas usan el alcohol y otras drogas para “automedicarse”, pero en realidad, el alcohol y esas otras drogas solo agravan los problemas.

  1. Pide ayuda cuando la necesites:

Buscar ayuda es un signo de fortaleza, no una debilidad. Y es importante recordar que el tratamiento es efectivo. Las personas que reciben atención adecuada pueden recuperarse de la enfermedad mental y la adicción y llevar vidas plenas y gratificantes. No es necesario llegar a una crisis grave para solicitar ayuda. Mientras más pronto ataquemos un problema, más oportunidad habrá de resolverlo.

A veces la vida nos puede poner delante situaciones muy difíciles, pero es solo para que nos superemos a nosotros mismos. Como dijo una vez Mario Benedetti: “No te rindas, por favor no cedas, aunque el frío queme, aunque el miedo muerda, aunque el sol se esconda, y se calle el viento, aún hay fuego en tu alma, aún hay vida en tus sueños”.